España alerta al mundo por el gas de la risa, la “droga de moda”

España alerta al mundo por el gas de la risa, la
España alerta al mundo por el gas de la risa, la "droga de moda"

La Policía de Euskadi, España; ha iniciado tres investigaciones relacionadas con la compraventa de óxido nitrosos en zonas de ocio.

La droga de la risa
La droga de la risa

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En España, han detectado que en los últimos meses ha aumentado el consumo de óxido nitroso, conocido como “gas de la risa”, ligado al ocio, según explica en una nota a la que ha tenido acceso EITB.

Se trata de una sustancia cuyo uso está permitido tanto en la industria alimentaria, como en la aeroespacial y, también, como medicamento de uso hospitalario bajo prescripción facultativa.

Sin embargo, cada vez se está detectando más en las zonas de ocio, donde se utiliza de manera lúdica, lo que puede provocar diferentes reacciones en el organismo de la persona que lo consume tales como, entre otras, alucinaciones, desorientación o desmayos.

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El óxido nitroso, que se vende en pequeños tubos de metal, es una de las drogas más comunmente usadas por los jóvenes de entre 16 y 34 años en Reino Unido y otros países de Europa.

Su uso intensivo puede provocar una deficiencia de vitaminas que causa daños en los nervios de la médula espinal.

Daños en el sistema nervioso

Estos pacientes llegan al hospital con síntomas vinculados a daños en los nervios: no pueden caminar, se caen o experimentan un cosquilleo o pérdida de sensibilidad en los pies y las manos.

Otros sufren problemas en la vejiga o los intestinos o incontinencia.

Un detalle importante, es que pocos pacientes mencionan que han utilizado óxido nitroso.

Dele Alli fue registrado inhalando el gas de la risa
Dele Alli fue registrado inhalando el gas de la risa en Inglaterra

Los más vulnerables por el gas de la risa

“Estamos viendo gente joven: adolescentes y personas de unos 20 años”, señala Alastair Noyce, neurólogo de la Universidad Queen Mary, en Londres.

“Lo que sorprende ahora es la severidad (de los casos). Hemos visto este aumento en aproximadamente los últimos 12 meses”.

Su venta y consumo estaría tan integrado en dichos ambientes que se ofertaría junto al consumo de otras sustancias legales como el fumar tabaco en cachimbas, cuando, en realidad, se estaría incurriendo en un delito de tráfico de droga.

España alerta al mundo por el gas de la risa, la "droga de moda"
España alerta al mundo por el gas de la risa, la “droga de moda”

¿Cuáles son los riesgos del óxido nitroso?

  • El óxido nitroso ralentiza las respuestas de cuerpo y tu cerebro.
  • Demasiada cantidad puede hacer que te desmayes, pierdas la conciencia o te sofoques.
  • El uso intensivo y crónico también puede causar daños en los nervios
  • Inhalarlo directamente del cilindro es particularmente peligroso. El gas está helado y a alta presión, lo que puede dañar la garganta y los pulmones, detener la respiración o ralentizar el ritmo cardíaco.
  • Puede también causar sensación breve pero intensa de paranoia
Línea.

“Están jugando con su vida”

Emma Cain, quien perdió a su hijo Jon después de que usara otro tipo de gas volátil llamado butano, quiere advertirle a otros jóvenes sobre los peligros de inhalar sustancias.

Jon murió a los 17 años de un paro cardíaco en 2011, inmediatamente después de inhalar este gas más liviano.

“Soy solo una persona, tratando de impedir que la gente lo haga, y si eso implica parar a la gente en la calle, lo haré”, dijo Cain en una entrevista con la BBC en octubre.

“Les diré que es peligroso, que están jugando con su vida”.

Kerry-Anne Donaldson, una londinense de 26 años, empezó a usar cilindros de gas de la risa cuando tenía 18 años, más que nada en fiestas.

KERRY-ANNE DONALDSON
Pie de foto,Kerry Anne Donaldson se arrepiente de haber usado la droga. Hoy, con 24 años, no puede caminar por el daño que le provocó en la columna.

La primera vez que acabó en un hospital estaba gravemente enferma, pero continuó usando el gas “en busca del primer subidón que me dio”.

Sus piernas, manos y pies fueron perdiendo sensibilidad poco a poco, hasta que, el año pasado, ya no pudo caminar más.

“Tenía 24 años y no lo usaba desde los 23, pero el daño aún estaba allí”, dice.

Agencias