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Vinicius le da tres puntos al Real Madrid y enloquecen el Bernabéu con el triunfo ante Sevilla 2-1

El Madrid se impone al Sevilla en un partidazo que se decide por la calidad de los blancos en las áreas: golazo de Vini y paradón del meta belga en la prolongación

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El Real Madrid conquistó un partidazo ante un rival enorme con sufrimiento, esfuerzo, acierto en los cambios y calidad en las áreas. Después de una hora larga de dominio y altas prestaciones de un Sevilla mayúsculo, con Ocampos excelente, Vinicius rompió el duelo con un gol de crack mundial, a la altura de los mejores, y lo abrochó con una parada propia de número uno. Los blancos encontraron respuestas al problemón que suponía doblegar a los de Lopetegui, y eso está al alcance de pocos equipos.

Y es que la presentación del Sevilla en el Santiago Bernabéu fue inmejorable. Y no sólo por el gol tempranero. El conjunto de Lopetegui se plantó con autoridad, moviendo la pelota con velocidad y precisión para evitar la tímida presión del Real Madrid, que además entró congelado al encuentro. La pelota fue hispalense casi desde el saque inicial, y el primer córner desde la izquierda acabó en la jaula. Lanzó Acuña con la rosca hacia fuera, Rafa Mir se retrasó, Militao y Mendy se estorbaron y el murciano colocó el frentazo junto al palo, imposible para Courtois. No fue la única ocasión del punta, que aprovechó un error grueso de Carvajal y remató dos veces y obligó a dos milagros, uno de Alaba sobre la línea y otro de Courtois con su manopla de gigante.

Pudo ser por el acierto hispalense, pero también ayudó la floja prestación defensiva del Madrid. No sólo de los defensas, que también. Los cuatro estuvieron más firmes en campo contrario que en el propio. Hasta Mendy, que no encontró la pista de Ocampos, fue más productivo en ataque. A los nervionenses les faltó decsión para pisar área, como mostró Rakitic al interceptar otro pase fallido de Carva. En lugar de buscar a Rafa Mir para medir a los centrales contuvo la posesión. En esas estaba el partido, más allá que acá, cuando Militao controló en línea de medios, armó la diestra y remató duro, potente, en dirección al palo. Puede que Bono dudase entre despejar o blocar, el caso es que la pelota se escurrió hacia el poste y el rebote cayó a Benzema, que cobró la pieza. Como buen cazador.

El empate no resolvió los problemas blancos en cobertura. Especialmente con Ocampos. El argentino fue un tormento por todos los sectores. Cuando arrancó en diagonal, se deshizo de Casemiro y colocó el disparo en el laguero. Cuando buscó la vertical, hizo un ovillo a Alaba, que tocó con el pie al rival. Sánchez Martínez no pitó penalti. Pues vale. Ocampos cerró el primer tiempo desligándose de la banda y buscando el centro de Montiel, solo, en el área. Cabeceó centrado, y Courtois, bien colocado, blocó.

De vuelta de vestuarios, el Sevilla insistió con su dominio, posicional y con la pelota. Cosas del fútbol, le rentó menos que en el primer acto, porque el Madrid juntó más las lineas y aceptó el plan de la contra. Le pudo salir de escándalo en dos ataques vertiginosos malgastados por poco. Asensjo recibió un gran pase de Casemiro y su remate desde la frontal se fue cerca de la escuadra. Vinicius, por su parte, salió como un rayo desde campo propio, no vio la conexión con Benzema y se jugó el remate, desviado.

Con el choque tenso, intervinieron los entrenadores. Entró Delaney por Rakitic, y Ancelotti metió a Camavinga y Valverde. Bingo. Los blancos encontraron la energía que necesitaban para arrinconar al Sevilla, tanto que Lopetegui hizo otras dos sustituciones en mediocampo para contener al Madrid.

En uno de esos partidos de los que deciden títulos, faltaba por estallar la traca final. Vinicius, que no había estado tan fino como en otras citas, puso patas arriba el Bernabéu con una jugada monumental. En banda, se deshizo de Ocampos con un control con el pecho orientado, tiró la horizontal, buscó el hueco y colocó el tiro en la escuadra. Garrincha vive.

Es cierto que el Sevilla no merecía perder, y se fue a por el empate convencido, Lo pudo pescar en la última acción de peligro, con Bono sumado al ataque. El córner en corto le llegó a Acuña, que dobló al segundo palo, Delaney cabeceó cómodo y Courtois hizo el gol definitivo. O lo salvó, que tanto da. Para ser sólido hay que marcar diferencias en las áreas, y allí el Madrid fue mejor que el Sevilla.

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