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Todo lo que necesitas saber sobre el «Dólar Blue» que está desatando la inflación en Argentina

Este mercado paralelo de divisas ha tenido fuerte influencia sobre las decisiones políticas.

Argentina atraviesa una crisis económica empujada por una creciente alza del valor del dólar en un mercado que ha perdido la confianza en el peso argentino y busca refugio en la divisa estadounidense, provocando una creciente demanda que no puede ser saciada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).

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En la actualidad en la nación austral existe un sistema cambiario regido por una serie de restricciones que datan del ya extinto Gobierno de Mauricio Macri, quien pese a llegar bajo la premisa de la libertad cambiaria, ante el azote de la realidad de un país con alta demanda de divisas, terminó implementando un control cambiario que aún mantiene el Ejecutivo liderado por Alberto Fernández.

Como ha sucedido en otras naciones que han implementado controles de cambio para la obtención de moneda extranjera, esta medida dio surgimiento a un mercado paralelo de divisas que en Argentina se conoce como el “dólar blue” y cuyo valor hoy supera en más de 100% el marcador oficial calculado por el BCRA.

¿Qué es el dólar blue?

La denominación de “dólar blue” para calificar el mercado paralelo de divisas en Argentina, nace en el 2011 luego de la implementación de un control cambiario durante el Gobierno de Cristina Fernández.

Esta medida ha sido un recurrente en esta nación donde según un recuento realizado por un artículo publicado en la revista Economía y Finanzas, ha sido implementada al menos 24 veces en los últimos 60 años.

Entre los objetivos primordiales de estos controles de compra y venta de moneda extranjera, estuvo principalmente evitar corridas cambiarias, donde Argentina tuvo su peor experiencia en 1988 cuando utilizó las escasas reservas del BCRA para atender la demanda, provocando desconfianza en los sectores económicos en torno a la capacidad de la máxima entidad monetaria para preservar el valor de la moneda, lo que derivó en una aceleración de la corrida y por ende la hiperinflación.

En la mayoría de los casos, en Argentina las corridas cambiarias y el surgimiento de estos mercados paralelos de divisas, se asocian a la posibilidad de impago de compromisos de deuda (default) o a la implantación de políticas tributarias dirigidas a los capitales y empresas que generan ingresos en moneda extranjera.

En el caso del “dólar blue”, durante la era de Cristina Fernández estuvo asociado a las limitaciones impuestas para la obtención de divisas por el BCRA, así como la implementación de medidas tributarias contra los sectores exportadores que hacen vida en Argentina.

Otro comportamiento tuvo en la era de Mauricio Macri, donde la corrida se suscitó tras la derrota sufrida en las PASO (elecciones primarias) frente a la entonces oposición liderada por Cristina, lo que generó el llamado “temor en los mercados” ante el retorno de un Gobierno de corte social que reestableciera políticas tributarias para mayor captación de riquezas y un posible control cambiario para frenar la fuga de capitales.

Ya para la era de Alberto Fernández, el mayor provocador de esta nueva corrida es la evidente incapacidad del Gobierno argentino para cumplir cabalmente con los compromisos de deuda adquiridos bajo la jefatura de Macri cuyo monto supera los 88.000 millones de dólares, siendo el Fondo Monetario Internacional el mayor de los acreedores con 44.000 millones de dólares.

Medios y RRSS multiplicadores

A diferencia de Venezuela, donde se prohibió a los medios de comunicación suministrar información en torno a estos mercados paralelos durante la vigencia de los controles cambiarios implementados durante las décadas de los 80, 90 y 2000, en Argentina diarios, televisoras y radios diariamente emiten la cotización del llamado «dólar blue», influyendo así en la opinión pública que fija su presupuesto y costo de productos en este marcador ilegal, pese a representar solo un pequeño margen de las transacciones que se realizan en divisas.

“Es un uso y costumbre en el que el dólar ilegal se publica en los medios como si fuera normal. El comerciante -no el formador de precios a partir de la producción- remarca a partir de lo que sube el dólar blue porque cree que va a subir el oficial. Y la gente que quiere que su peso tenga valor compra dólar blue por las dudas y eso genera un nivel de histeria y expectativa y ruido en una economía débil como es la del mundo ahora”, explicó Gabriela Cerruti, vocera de la presidencia del país austral.

Otro de las vías de penetración que posee este mercado paralelo de divisas, que como explicó Cerruti “es un mercado muy pequeño donde no se negocian más de tres millones de dólares frente a los 1.000 millones del BCRA”, son las redes sociales, cuya ampliada capacidad de convierte a la cotización del “blue” en marcador dominante.

¿Quién está detrás?

Como todos los mercados paralelos de compra y moneda extranjera, el dólar blue carece de una estructura que permita visualizar quién establece la cotización y bajo que parámetros lo realiza.

De acuerdo a una publicación del diario La Nación, analistas financieros señalaron que nadie sabe quién o qué está detrás de este mercado ilegal de divisas y sostuvieron que “los mecanismos de conformación del precio son entendidos por unos pocos”.

“Desde el punto de vista económico el precio del dólar blue es sucio de toda magnitud. No conocés a los oferentes, ni a los demandantes; es lo opuesto a un mercado competitivo ideal, óptimo. No es transparente; los precios se fijan bilateralmente. Obviamente el dólar blue acá tiene un valor y en Jujuy, otro”, cita el diario según opinión de un economista.

Para otros, este valor está fijado por “las expectativas” económicas como las que se emplean en las casas de bolsas para las cotizaciones de acciones, tomando como factores flujos futuros, rentabilidad, disponibilidad en caja y el circulante.

Estas especulaciones en torno a quién y cómo se fija el valor de este dólar, no son tomadas en cuenta por la sociedad que toma como cierta la información que se emite, pese a ser un ente sin rostro ni metodología conocida, pero con la ventaja de ofrecer un precio mayor para esta divisa, que en la mayoría de los países latinoamericanos, es visualizada como una mercancía y no una unidad de cambio.

¿Qué hacer?

En anteriores experiencias con mercados ilegales de divisas, la mayor parte de los países ha recurrido a medidas dirigidas a reducir el déficit fiscal, recortar gastos para honrar deudas y así retomar la “confianza en los mercados”, que permita la desinstalación progresiva del control de cambio sin que esto signifique una corrida que derive en el desfalco de las reservas tal y como ocurrió en la era Macri.

Otra de las opciones es recurrir al endeudamiento externo para fortalecer las reservas y “calmar los mercados” con la inyección de divisas al sistema financiero para brindar confianza en torno a la capacidad del Estado para saciar la demanda.

Ya Argentina ha dado pasos en torno al ablandamiento del control cambiario como primera medida en busca de estabilizar el distorsionado mercado cambiario y anunció la puesta en marcha de un dólar diferencial que otorgará un mayor valor al tipo de cambio de divisas para el sector agroexportador.

«Se permitirá que los productores realicen un depósito a la vista en las entidades financieras con retribución diaria variable en función de la evolución del tipo de cambio A3500, conocido como Dólar Link, por hasta el 70% del valor de la venta de granos», estipuló el BCRA en un comunicado.

A la par realiza cambios en el Ministerio de Economía en busca de “recuperar la confianza de los mercados”, estrategia que se inició con la salida de Martín Guzmán quien había permanecido tres años en el cargo y posteriormente con el paso fugaz de Silvina Batakis, quien tras no lograr “calmar a los mercados” puso su cargo a la orden tras poco más de 20 días en el cargo.

Batakis será sustituida por Sergio Massa, político de tendencia moderada, con vínculos en los mercados y que según reseñan medios argentinos fue actor clave para destrabar las negociaciones con el FMI y los acreedores privados en 2021 y 2020 respectivamente.

“Cuando alguien se encargó de filtrar su nombramiento como ministro de Economía, los bonos argentinos de deuda recuperaron valor y el peso se apreció frente al dólar”, reseñó El País.

Influencia en lo político

Sin duda al igual que ocurrió en Venezuela y ha ocurrido en Argentina, este mercado paralelo de divisas ha tenido fuerte influencia sobre las decisiones que en política económica se ejercen dado su impacto en la opinión pública y la inflación.

En el caso de Venezuela, país que se adentró en una crisis debido a que se le coartó la posibilidad de generar el 99% de sus ingresos a través de medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos contra Petróleos de Venezuela (Pdvsa), así como la negativa al acceso al crédito internacional, se procedió al desmontaje del control cambiario y se procedió a la reconversión de la moneda nacional con libre fluctuación.

En el caso de Argentina, el nombramiento de Massa asoma una posible concesión a estos mercados que ante el nombramiento de Batakis, de tendencia de izquierda, reaccionaron disparando el valor de la moneda estadounidense y la caída del valor de los títulos argentinos.

Pero esto enciende las alarmas dentro de la colación progresista Frente de Todos donde Massa es visualizado como un rival de la vicepresidenta Cristina Fernández y del mismo presidente Alberto Fernández, lo que pone en jaque la unidad de este bloque que ha tenido crisis donde la ruptura ha estado al acecho.

La historia de lo que está por ocurrir en Argentina se sabrá en los próximos días y meses, en un país donde el peso de la deuda, las fricciones internas de la coalición gobernante y un creciente déficit fiscal han sido la fortaleza del “dólar blue” que, a pesar de carecer de rostro y metodología, se afianza en los medios de comunicación y las redes sociales, para utilizar el temor de los ciudadanos y al igual que en otros países, signar la dinámica económica y hasta política de su país.

Con información de UN