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Santo del Día | Simón Stock: «El Santo del Escapulario»

San Simón Stock, una de las figuras más importantes de la Orden del Carmen, es un Santo lamentablemente casi desconocido; en parte porque se sabe poco de su vida de infancia y juventud, así como, la existencia de algunas lagunas de su vida carmelitana

San Simón Stock

Simón nació en el año 1165, en el seno de una familia ilustre de Kent (Inglaterra), pues su padre era Gobernador, y su madre, mujer piadosa, lo consagra a la Santísima Virgen María. A la edad de doce años, se retira al desierto a vivir en el tronco de un árbol, de allí el sobrenombre de Stock que en lengua inglesa significa «tronco».

En el seno de ese retiro, sus oraciones subían sin interrupción hacia el cielo y, allí paso veinte años en completa soledad, alimentando su alma de las delicias celestiales, especialmente de la contemplación; se privó voluntariamente de la conversación con los hombres, pero gozaba del diálogo con la Santa Virgen y los ángeles que lo exhortaban a perseverar en su vida de renuncia y de amor.

Su Iconografía está siempre ligada a la Virgen María

En uno de sus diálogos, la Reina del Cielo le advirtió que vería muy pronto desembarcar en Inglaterra a los ermitaños de Palestina, instruyéndole que debía unirse a esos hombres que ella consideraba como sus servidores; en efecto, al regresar de Tierra Santa, trajeron a varios ermitaños del Monte Carmelo.

Simón Stock se unió a ellos en 1212 y rápidamente fue elegido Vicario General de la Orden del Carmelo en 1215; en ese momento, le suplica a la Virgen con lágrimas que defienda la Orden, y Ella se le apareció en sueños al Papa Honorius III, lo que permitió que en 1226 el Pontífice confirmara finalmente la Regla del Carmelo.

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En otra oportunidad, la Virgen se le aparece otro día a Simón, toda radiante y acompañada de varias almas bienaventuradas, y le hace entrega de un escapulario diciéndole: «Recibe, hijo mío este escapulario, como el signo de una estrecha alianza conmigo. Te lo doy como hábito de tu orden, será para ti y para todos los Carmelitas un excelente privilegio y quien lo lleve no conocerá el fuego eterno. Es la señal de la salvación en los peligros y de la feliz posesión de la vida que no tendrá fin».

De allí en adelante, fue un gran promotor de la devoción al escapulario del Carmen, logrando que se extendiera en el mundo entero, no solamente entre el pueblo sino entre los monarcas que se sintieron honrados de poder llevar ese signo de los servidores de la Santa Virgen.

La Virgen María le entregó el Escapulario del Carmen

Finalmente, la muerte encontró a Simón en la ciudad de Burdeos, a los veinte años de su Generalato, cuando visitaba sus monasterios, el 16 de mayo de 1265. La Iglesia le agrega, entonces, sus últimas palabras al Ave María: «Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte». Se le tributa culto desde 1435. Su fiesta se celebra el 16 de mayo.

Agelvis Villalonga L.