Santo del Día | Perpetua y Felicidad: “La noble y la esclava”

Sus dos nombres, son un presagio de lo que les esperaba en el cielo, “una felicidad perpetua”; su ejemplo, es sinónimo de la fortaleza cristiana, es una victoria, que asegura la Fe verdadera, es en definitiva, un triunfo en la tierra de África

Perpetua pertenecía a una rica e influyente familia cartaginesa que se había iniciado en la religión cristiana por medio de un Diácono llamado Sáturo; con ella se convirtieron sus esclavos: Felicidad, Revocato, Saturnino y Segundo; era una joven madre, de 22 años, que tenía un bebé de pocos meses.

Santas Perpetua y Felicidad, mártires

Felicidad era esclava de Perpetua; también muy joven y estaba embarazada cuando las hicieron prisioneras, dio a luz una niña, que los cristianos se encargaron de criar luego.

Prisioneras por la Fe

Durante el año 202, el Emperador Severo ordenó que los cristianos que no adoraran a los falsos dioses tenían que morir; Perpetua estaba celebrando una reunión religiosa en su casa cuando llegó los guardias del Emperador y se la llevaron prisionera, junto con sus esclavos: Felicidad, Revocato, Saturnino y Segundo.

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Mientras estaban en prisión, Perpetua por petición de sus compañeros, fue escribiendo el diario de todo lo que les iba sucediendo; uno de sus relatos fue el siguiente: “Nos echaron a la cárcel y yo quedé consternada porque nunca había estado en un sitio tan oscuro. El calor era insoportable y estábamos demasiadas personas en un subterráneo muy estrecho. Yo lo que más le pedía a Dios era que nos concediera un gran valor para ser capaces de sufrir y luchar por nuestra santa religión”.

Cristianas hasta el final

Los jueces intentaron convencerlos para que volviesen al paganismo, pero ante su negativa decidieron dejarlos en prisión; por lo tanto, decretaron que los tres hombres serían llevados al circo y allí delante de la muchedumbre serían destrozados por las fieras el día de los festejos del Emperador, y que las dos mujeres serían echadas amarradas ante una vaca furiosa para que las destrozara.

Valientes mujeres de Fe

A los condenados, les permitieron hacer una última cena; pero, Perpetua y sus compañeros convirtieron esa comida final en una Cena Eucarística. Dos Diáconos les llevaron la comunión, y después de orar y de animarse unos a otros se abrazaron y se despidieron con el beso de la paz. Todos estaban animados, alegres y dispuestos a entregar la vida por proclamar la Fe en Jesucristo.

A los esclavos los echaron a las fieras que los destrozaron y ellos derramaron así valientemente su sangre por nuestra religión; mientras que, a Perpetua y Felicidad las envolvieron dentro de una malla y las colocaron en la mitad de la plaza, y soltaron una vaca bravísima, la cual las corneó sin misericordia, pero no murieron.

Ante la valentía de estas dos mujeres, el pueblo cruel pidió que les cortaran la cabeza delante de todos; las dos jóvenes se abrazaron emocionadas por la noticia. A Felicidad le cortaron la cabeza de un machetazo, pero el verdugo que tenía que matar a Perpetua se equivocó en el golpe; ella extendió bien su cabeza sobre el cepo y le indicó al verdugo con la mano, el sitio preciso de su cuello donde debía darle el machetazo, demostrando hasta el último momento que moría mártir por su propia voluntad y con toda generosidad.

Sus nombres fueron incluidos en el Canon Romano

Fueron martirizadas el 07 de marzo del año 203, y sus nombres fueron añadidos al Canon Romano.

Estas dos mujeres no dudaron en sacrificar su juventud y los goces de un hogar, por permanecer fieles a la religión y a Jesucristo; pero los tiempos parecen haber cambiado mucho y a los cristianos de hoy se les ha ido pegando el polvo del camino y apenas se pueden distinguir de los demás, es por eso que hay que preguntarse: ¿estaríamos dispuestos a soportar por Cristo un martirio, aunque fuera incruento?

Agelvis Villalonga L.