Regina Caeli | Papa Francisco: “La Ascensión completa la misión de Jesús en medio de nosotros”

Desde la ventana del Palacio Apostólico, el Santo Padre recitó la oración mariana del Regina Caeli, este VII Domingo de Pascua, Solemnidad de la Ascensión del Señor

Plaza de San Pedro en Roma

Ciudad del Vaticano | El Papa Francisco ha reflexionado sobre el pasaje dominical tomado del Evangelio según San Marcos, donde se presenta el último encuentro del Resucitado con los discípulos, antes de ascender a la derecha del Padre; en este sentido el Pontífice nos dice: “Normalmente las escenas de despedida son tristes, hacen que los que se quedan se sientan perdidos y abandonados; pero esto no les ocurre a los discípulos. A pesar de su separación del Señor, no están desconsolados, al contrario, están alegres y dispuestos a partir como misioneros en el mundo”.

La Ascensión completa la misión de Jesús

Tras estas palabras, el Papa Francisco ha lanzado varias preguntas ante los fieles presentes en la Plaza de San Pedro: ¿Por qué los discípulos no están tristes? ¿Por qué debemos alegrarnos también cuando vemos a Jesús ascender al cielo?; y su respuesta inmediata: “Porque la ascensión completa la misión de Jesús entre nosotros. Porque si es por nosotros que Jesús bajó del cielo, es siempre por nosotros que asciende”.

Papa Francisco

De hecho, el Santo Padre ha explicado que después de haber descendido a nuestra humanidad y haberla redimido, toma nuestra humanidad y ahora cuando asciende al cielo se lleva nuestra carne: “Es el primer hombre que entra en el cielo, porque Jesús es hombre, verdadero hombre, es Dios, verdadero Dios. Nuestra carne está en el cielo y eso nos da alegría”.

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Jesús no nos abandona

En este sentido, El Papa Francisco reflexiona que no se trata en absoluto de un abandono, “porque Jesús se queda para siempre con los discípulos – con nosotros – y permanece en oración, porque él, como hombre, ora al Padre, y como Dios: hombre y Dios”. De hecho, “le muestra las heridas, las heridas con las que nos redimió”. Y la oración de Jesús está ahí, con nuestra carne: “es uno de nosotros, Dios hombre, y reza por nosotros”. Y esto, señala el Pontífice, “debe darnos una seguridad, de hecho es una alegría, ¡una gran alegría!”.

Por otra parte, ha citado el segundo motivo de alegría: “la promesa de Jesús”; nos dijo: “Os enviaré el Espíritu Santo”. Y allí, con el Espíritu Santo, se hace ese mandamiento que da precisamente en la despedida: “Id por el mundo, proclamad el Evangelio”. Y será ese mismo Espíritu quien nos lleve allí al mundo, “para llevar el Evangelio”.

Desde la ventana del Palacio Apostólico

Por último, el Pontífice explica que es precisamente el Espíritu Santo quien ha hecho posible que todos nosotros seamos así hoy: “¡Una gran alegría! Jesús se ha ido: el primer hombre ante el Padre. Se fue con las heridas, que fue el precio de nuestra salvación, y reza por nosotros. Y luego nos envía el Espíritu Santo, nos promete el Espíritu Santo, para ir a evangelizar”. Y De ahí, concluye, “la alegría de hoy, de ahí la alegría de este Día de la Ascensión”.

AV / Con información de Vatican News