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Qué hemos dejado de hacer por la llegada de internet

Pamela Paul, periodista del 'New York Times' ha publicado un libro en el que repasa cómo era todo antes y qué podemos rescatar o recuperar

Paul, estadounidense de 50 años y redactora jefa de la sección de libros de The New York Times, acaba de publicar un ensayo para tratar de entender por qué no “vivía el momento” y otras 99 cosas que hemos perdido con internet, de momento solo disponible en inglés

El libro habla de sensaciones perdidas como “estar atento” a las cosas, sentimientos como el “aburrimiento” o incluso virtudes como la “paciencia”, pero también hay muchos objetos como la “enciclopedia”, el “teléfono en la cocina”, el “bloc con tarjetas de visita” o las “tarjetas de cumpleaños”.

El libro no está escrito para lamentarse por un mundo que ha desaparecido. “Soy nostálgica, sentimental y pesimista, pero también soy consciente de que algunas de estas novedades son buenas”, explica. “¿Qué hubiéramos hecho durante el confinamiento sin internet? Nos salvó la vida”

Paul aspira a obligarnos a detener el ritmo para que nos preguntemos cómo hemos llegado aquí. “A veces odio mi dependencia de la tecnología y otras veces no me molesto en cuestionarla porque me aporta algo que necesito”, dice. 

Pero en seguida llegan las dudas: “Entonces cuelgo una foto en Instagram y a mucha gente le gusta y me siento muy bien. Pero me detengo un minuto y pienso: ¿no es también triste? ¿Qué me hacía sentir bien de ese modo antes? Eso es información: ¿de dónde la sacaba antes, vivía sin ella, venía de otro lugar, cómo he cambiado para recibir ese tipo de información, la necesito ahora?”, se pregunta. “No hemos parado para decir, un momento, cómo hemos llegado aquí. ¿Qué solíamos hacer antes de todo esto? Lo hemos olvidado”.

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Paul no tiene contratada ninguna plataforma de televisión por internet, sino un servicio llamado dvd.com. El servicio le permite tener siempre 4 DVD en casa: cuando devuelve uno le mandan otro de una lista de películas que ella ha ido elaborando. Por tanto, siempre es algo que quiere ver, pero nunca tiene más de cuatro opciones. “Prefiero estrechar la selección y no emplear todo ese tiempo haciendo scroll. Cuando voy a un hotel o a casa de mis suegros, no quiero ver nada. Todo tiene el mismo valor”, dice. Es ese tipo de decisiones conscientes las que pide que valoren sus lectores.

También pretende que entendamos que la tecnología no es natural ni inevitable. Y que puede habernos quitado o limitado cosas que estaban bien. “Hemos internalizado el mensaje de la industria, que si no adoptamos o usamos esa tecnología el problema eres tú, no el producto. Y que eres un ludita y que niegas el progreso”, cuenta Paul, que insiste en que las grandes tecnológicas son primero un negocio: “¿Quizá es algo que se creó para hacer un mundo mejor? No. Tenemos esa ingenuidad de que la tecnología está ahí para servirnos. Absolutamente no. Está aquí para vendernos cosas”.

Con Información de: Globovision

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