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Papa Francisco: «La religión debe servir a la causa de la paz y la unidad»

Dentro de la Agenda Oficial del Viaje Apostólico del Santo Padre a Irak, estaba previsto el encuentro con el clero en la Catedral siro-católica de Sayidat Al-Nejat (Nuestra Señora de la Salvación); en su discurso, el pontífice recordó que la religión debe servir para construir la paz y los animó a «ser servidores del pueblo y no administradores públicos»

Irak | La tarde de este viernes, en el marco del Viaje Papal a Irak, bajo el lema «Todos vosotros sois hermanos» (Mt 23,8), el Papa Francisco celebró un encuentro con los Obispos, Sacerdotes, Religiosos (as), Seminaristas y Catequistas del país, en la Catedral siro-católica de Sayidat Al-Nejat (Nuestra Señora de la Salvación), ubicada en Bagdad y que ha sido objetivo de dos ataques terroristas: uno de ellos, perpetrado el 31 de octubre de 2010 por el grupo autoproclamado Estado Islámico, que dejó 48 personas sin vida, entre ellas dos jóvenes sacerdotes y más de un centenar de heridos.

Papa Francisco a su llegada a la Catedral

Pensamiento por las víctimas del terrorismo

El pontífice, en su Discurso destacó lo siguiente: «Que el recuerdo de su sacrificio nos inspire para renovar nuestra confianza en la fuerza de la Cruz y de su mensaje salvífico de perdón, reconciliación y resurrección»; y subrayó que, «el cristiano está llamado a testimoniar el amor de Cristo en todas partes y en cualquier momento».

Por otra parte, y teniendo en cuenta las dificultades que ha originado la actual pandemia, así como los «arduos desafíos pastorales» que afronta la Iglesia en Iraq, el Sucesor de Pedro alentó a los Obispos, Sacerdotes, Religiosos y Religiosas, Catequistas y Laicos, a seguir adelante sin perder la esperanza cristiana y sin detener «nuestro celo apostólico», que en estas tierras proviene de raíces muy antiguas.

Dircurso al Clero de Irak

«Sabemos qué fácil es contagiarnos del virus del desaliento que a menudo parece difundirse a nuestro alrededor; sin embargo, el Señor nos ha dado una vacuna eficaz contra este terrible virus, que es la esperanza que nace de la oración perseverante y de la fidelidad cotidiana a nuestro apostolado. Con esta vacuna podemos seguir adelante con energía siempre nueva, para compartir la alegría del Evangelio», enfatizó el Papa.

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«Dejar de lado el egocentrismo»

Continuando con su alocución, el Santo Padre, hizo hincapié en que el amor de Cristo pide «dejar de lado todo tipo de egocentrismo y rivalidad»; reforzando el valor de sus palabras, con el ejemplo práctico de una alfombra, elemento familiar en esta región del mundo: «Las diferentes Iglesias presentes en Irak, cada una con su ancestral patrimonio histórico, litúrgico y espiritual, son como muchos hilos particulares de colores que, trenzados juntos, componen una alfombra única y bellísima, que no sólo atestigua nuestra fraternidad, sino que remite también a su fuente. Porque Dios mismo es el artista que ha ideado esta alfombra, que la teje con paciencia y la remienda con cuidado, queriendo que estemos entre nosotros siempre bien unidos, como sus hijos e hijas».

En este sentido, el pontífice señaló que Pastores y Fieles, Sacerdotes, Religiosos y Catequistas comparten, «si bien de diversas maneras», la responsabilidad de llevar adelante la misión de la Iglesia.

Encuentro con el Clero se realizó con todas las medidas de bioseguridad

Guerra y Religión no son compatibles

Conmemorando nuevamente a los hermanos y hermanas que murieron en el atentado terrorista en esta Catedral hace diez años y cuya Beatificación está en proceso, el Papa Francisco señaló, que su muerte «nos recuerda con fuerza que la incitación a la guerra, las actitudes de odio, la violencia y el derramamiento de sangre son incompatibles con las enseñanzas religiosas». 

Igualmente, el pontífice no quiso olvidar a todas las víctimas de la violencia y las persecuciones, pertenecientes a cualquier comunidad religiosa, y expresó que «en Ur, encontraré a los líderes de las tradiciones religiosas presentes en este país, para proclamar una vez más nuestra convicción de que la religión debe servir a la causa de la paz y de la unidad entre todos los hijos de Dios».

Momento de Oración en la Catedral

Jóvenes y Ancianos

Antes de concluir, el Sucesor de Pedro, agradeció a todos por su compromiso de «ser constructores de paz», en el seno de sus comunidades y con los creyentes de otras tradiciones religiosas, «esparciendo semillas de reconciliación y de convivencia fraterna que pueden llevar a un renacer de la esperanza para todos».

Y al respecto, destacó el inmenso valor que aportan los jóvenes y los ancianos en toda sociedad: «Los jóvenes son vuestro tesoro y hay que cuidarlo, alimentando sus sueños, acompañándolos en el camino y reforzando su esperanza. Ellos, junto con los ancianos, son la punta del diamante del país, los mejores frutos del árbol. Depende de nosotros cultivarlos para el bien e infundirles esperanza».

Cortesía de Youtube

Por último, el Santo Padre firmó el Libro de Honor de la Catedral sirio-católica de Bagdad, bajo el siguiente mensaje: «Penitente y peregrino de la fe y de la paz en Irak pido que, por intercesión de la Virgen María, Dios conceda a este pueblo la fuerza para reconstruir el país unidos en la fraternidad».

Papa Francisco firmando el Libro de Honor de la Catedral

AV / Con información de Vatican News