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Día de la Virgen de Lourdes y los Enfermos

La villa francesa de Lourdes fue el lugar escogido por la Santísima Virgen para manifestarse de manera directa y cercana a la joven Bernadette Soubirous, en aquel febrero del siglo XIX

La historia de aquellas apariciones inicia con Bernadette (Bernardita), joven nacida en 1844, cuando junto a dos amigas salieron a buscar leña cerca de la Roca de Masabielle; para llegar al sitio debían atravesar un pequeño río, por lo que Bernardita tuvo que esperar a sus compañeras junto al riachuelo por padecer de asma, y eso le impedía mojarse en aquellas aguas heladas.

Encuentro con la Madre

Mientras esperaba, la pequeña Bernardita vivió la experiencia que marco su vida para siempre: «sentí como un fuerte viento que me obligó a levantar la cabeza. Vi que las ramas que rodeaban la gruta se estaban moviendo. En ese momento apareció dentro una bellísima Señora, tan hermosa, que cuando se le ha visto una vez, uno querría morirse para volverla a ver».

Según su propio relato, la describe: «vestida de blanco, con un cinturón azul, un rosario entre sus dedos y una rosa dorada en cada pie. Me saludó inclinando la cabeza. Yo, creyendo que estaba soñando, me restregué los ojos; pero levantando la vista vi de nuevo a la hermosa Señora que me sonreía y me hacía señas de que me acercara. Pero yo no me atrevía. Se me ocurrió rezar y saqué el rosario. Me arrodillé. Vi que la Señora se santiguaba al mismo tiempo que yo lo hacía. Mientras iba pasando las cuentas de la camándula Ella escuchaba las Avemarías sin decir nada. Cuando yo decía el Gloria, Ella lo decía también, inclinando un poco la cabeza. Terminando el rosario, me sonrió otra vez y retrocediendo hacia las sombras de la gruta, desapareció».

Nuestra Señora de Lourdes y Santa Bernadette Soubirous

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Bernadette y las Apariciones

Pasaron pocos días cuando la Virgen se aparece nuevamente a Bernardita en la gruta, pero esta vez algo cambiaria, al enterarse su madre sobre las apariciones se molesta con su hija y le prohíbe volver a la Roca de Masabielle, pues pensaba que eran inventos de la pequeña, aunque en el fondo sabía que no mentía. A pesar de esto, muchos de sus amigos le pedían que regresara a la gruta; situación que llevo a su madre a consultarlo con su esposo, quien le permitió volver.

Para las siguientes apariciones, Bernardita fue acompañada por varias personas creyentes y escépticas en busca de confirmar o negar lo narrado; al llegar al lugar todos comenzaron el rezo del rosario, y la pequeña describe la aparición diciendo: «Cuando estábamos rezando el tercer misterio, la Señora se hizo presente como la vez anterior. Yo exclamé: ‘Ahí está’. Pero los demás no la veían».

Entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858 hubo en total 18 apariciones, caracterizadas por los mensajes de la Virgen, y precedidas por el brote de una especie de fuente de agua en aquel lugar que, hasta el día de hoy, es meta de peregrinaciones por parte de muchos católicos, y ha sido testigo de numerosos milagros.

Gruta de Masabielle en Francia

“Yo Soy la Inmaculada Concepción” y su Mensaje

El 25 de marzo de 1858, en su décimo sexta aparición, la Señora revelo su nombre a Bernadette, le dijo: «Yo soy la Inmaculada Concepción», siendo un vocabulario ajeno para aquella joven y para las autoridades eclesiásticas y civiles de la localidad, puesto que el Dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María había sido proclamado tan solo tres años antes de las apariciones, es decir, en 1854.

El Mensaje que la Santísima Virgen dio en Lourdes, se resume en lo siguiente: Invitación a la penitencia y a la oración por los pecadores; Vivir una pobreza evangélica; y la Construcción de una Capilla y realización de procesiones al lugar de la aparición.

El calendario litúrgico católico celebra la Festividad de Nuestra Señora de Lourdes el 11 de febrero, día de su primera aparición, y San Juan Pablo II, en 1992 instituyó la Jornada Mundial del Enfermo junto a la festividad mariana para recordar que la figura de la Virgen María se encuentra íntimamente ligada a todo sufrimiento humano.

Cuerpo Incorrupto de Santa Bernadette Soubirous, vidente de la Virgen de Lourdes

Que por intercesión de la Virgen de Lourdes el Señor conceda la salud de cuerpo y alma a todos los que sufren a causa de alguna enfermedad, sobre todo por la actual pandemia, y les fortalezca en este tiempo de prueba que atraviesan sus vidas.