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Mundial de Natación Budapest 2022: Katie Ledecky completa una década invicta en los 800 m libre

Con los cuatro oros ganados en Budapest se convierte en la nadadora con más medallas en los Mundiales, 22.

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Con sus dos últimas medallas en Budapest, las de oro que consiguió con el relevo 4×200 metros libre y este viernes en los 800 libre, Katie Ledecky totaliza 22, 19 de ellas de oro en las distintas ediciones de los Campeonatos del Mundo que ha disputado desde los de 2013. Se convierte así en la nadadora más galardonada de la historia en esta competición, superando a la también estadounidense Natalie Coughlin. Sólo dos hombres, Michael Phelps y Ryan Lochte, ya retirados, presentan un balance mejor en los Mundiales, con 33 puestos de podio (28 oros) y 27 (18), respectivamente.

Este es un hito más de la mejor nadadora de la historia, que surgió sin previo aviso en la primavera de 2012 y ya en los Juegos Olímpicos de ese año, en Londres, empezó a dejar su huella en la natación ganando a sus 15 años la final de los 800 metros. Desde entonces Ledecky no ha perdido ninguna carrera en esta distancia y la ha llevado a otra dimensión. También lo ha hecho con los 400 y 1.500, en esta última distancia también imbatida.

Ella encontró el récord de los 800 en poder de la británica Rebecca Adlington en 8:14.10 y en cinco mejoras sucesivas, la primera en los Mundiales de Barcelona 2013, la dejó en 8:04.79 en los Juegos de Río 2016. Su dominio abrumador se expresa también en las 27 mejores marcas de la historia en su poder.

En la final de Budapest ha dado otra muestra de su plena vigencia como mejor librista, aventajando en diez segundos a la segunda clasificada, la australiana Kiah Melveton. Su compañera Lani Pallister, segunda en las series, no compareció por habérsele manifestado en la víspera el covid. La americana, en una carrera en solitario como acostumbra, adquirió ritmo del récord del mundo hasta los 200 metros y, aunque no pudo sostenerlo, su tiempo final (8:08.04) es el quinto mejor suyo. No nadaba tan rápido desde mayo de 2018. Además, se convierte en la primera deportista, hombre o mujer, que gana cinco veces seguidas una misma prueba en esta competición.

Era la medalla mundialista número 22 de la americana, pero en estos campeonatos podría haber sumado otra más, y probablemente de oro, si no hubiese renunciado a nadar los 200 metros en sus ‘trials‘ previendo que en los Mundiales sus semifinales coincidían con la final de 1.500. En el relevo 4×200 fue la más rápida, muy por debajo del tiempo de la ganadora de la prueba en línea, la china Junxuan Yang. Fue su mejor posta en esta prueba, la tercera más rápida de siempre, y eso la animó a declarar que se plantea volver a nadar los 200 metros de cara a los Juegos de París 2024. Esta prueba ya la ganó en Río 2016, pero se quedó fuera del podio en Tokio 2020.

En esa distancia, y en los 400, la americana ha encontrado en los últimos años la horma de su zapato personificada en la australiana Ariarne Titmus, que le arrebató recientemente el récord mundial de los 400. Pero sin Katie como referente, eso habría tardado más tiempo en suceder. La americana ensanchó unas fronteras que hasta su irrupción nadie pensaba que estaban al alcance de la natación femenina.

Esta temporada inició una nueva etapa en su carrera. Abandonó California, donde se entrenó mientras estudiaba en la Universidad de Stanford y se ha radicado en Florida, con el grupo de fondistas que dirige el excampeón olímpico Anthony Nesty. Ahí, nadando diariamente junto a Bobby Finke, doble campeón olímpico de 800 y 1.500 libre, y Kieran Smith, medallista en los 400, Ledecky ha recuperado buena parte del fuego interno que parecía haberse sofocado.

Ledecky durante la final de los 800 m libre
Ledecky durante la final de los 800 m libreEFE

Los Mundiales, pese a la ausencia de Titmus, han supuesto para ella una inyección de motivación. «Ha sido una gran semana, probablemente la más divertida que he tenido en mucho tiempo», reconoció. Tras una década marcando la historia de su deporte, Katie conserva la ambición para seguir dominando unas pruebas que, tradicionalmente, han pertenecido a nadadoras adolescentes. A medida que crecen, la acumulación de miles de kilómetros en los entrenamientos levantan un muro metal y dejan secuelas en las articulaciones que les hacen perder la soltura y el arrojo de sus primeros años. Ledecky parece, por ahora, inmune a esa regla. «Estoy ilusionada con el futuro», asegura la mujer de oro.

Diario Marca