España es gol. LaLiga acumula más Botas de Oro que ninguna otra competición en Europa, trece. No se entendería ese récord sin el Barcelona, líder con seis, ni, por supuesto, sin Lionel Messi.

El argentino sumó su cuarto galardón como mejor goleador de las ligas europeas en la temporada 2016-2017 y se acordó de sus compañeros, algunos presentes esta mañana en la Antigua Fábrica Damm de Barcelona.

“Los premios individuales llegan de la mano de lo colectivo. Es un premio de todos, sin ellos no hubiese hecho los goles que hice”, aseguró Messi, que recibió su cuarta Bota de Oro de manos de su amigo y compañero Luis Suárez, ganador del premio el curso pasado, y ante la mirada de Busquets e Iniesta. “Si nuestros compañeros ni yo hubiese ganado este año ni Luis el año pasado”.

Máximo goleador en la historia de LaLiga (361), Messi recordó sus inicios, en la cantera azulgrana, más lejos del área. “Si bien siempre dije que no me consideraba un delantero, tuve la suerte de ir haciendo goles. Y gracias a ellos, he comenzado a ganar estos premios. He crecido dentro y fuera del campo. Fui mejorando y acumulando cosas a mi juego. Cada día disfruto más de ser futbolista”, subrayó.

El 10 ha sumado goles a su currículo y paciencia a su temperamento. “Cada vez que me toca ir al banquillo se arma revuelo”, dijo el rosarino, sobre su suplencia en el Juventus Stadium, el pasado miércoles en la fase de grupos de la Champions.

“Es verdad que no suelo ir al banco. No me gusta estar fuera, me gusta participar, quiero ayudar desde dentro, pero el año es largo y cada día hay que cuidarse más porque las temporadas son cada vez más duras”, concluyó Messi.

 

 

El País