Madre e hija pasan por la “hielera” antes de cruzar la frontera y buscar el “sueño americano” (videos)

Ana e Isabel dejaron en la Habana sus afectos para llegar a EEUU, no sin antes pasar por momentos peligrosos y complejos en la frontera con México.

Ana Valdes y su hija llegaron a Miami por Mexico

La historia de Ana Valdés y su hija Isabella Fallat es muy parecida a los miles de cubanos que han salido de la isla por varias vías, para intentar llegar a los Estados Unidos y buscar el tan ansiado “Sueño Americano”.

Dejar atrás sus seres queridos, afectos y querencias para cruzar la frontera de México con EEUU tiene su costo en dólares, y sus momentos peligrosos, sobre todo cuando te sometes a las órdenes de los llamados “coyotes”, quienes forman parte de una gran industria ilegal que genera mucho dinero a consta de los inmigrantes.

Los espacios del Biscayne Boulevard en Miami, con una temperatura calurosa y una vista que recuerda al muelle de la Habana, Isabella y Ana contaron al periodista José Israel González para Somos Televisión de Barquisimeto los capítulos vividos desde que llegaron a México hasta pisar el suelo «gringo».

“Todo lo planificamos en silencio. Mi hija y yo decidimos no comentar a nadie sobre nuestras intenciones de irnos a México, muchos menos que pasaríamos a EEUU por la frontera, para evitar problemas y contratiempos. Fue horas antes de partir de la Habana cuando se lo confesamos a los más cercanos de nuestra familia”, confesó Ana Valdés, quien hoy reside en Miami y espera sus documentos para poder trabajar.

La «Hielera», especie de jaula para humanos en la frontera de EEUU con México

La historia vivida por madre e hija tiene momentos de alegría y también de tristeza. Dejar atrás todo, intentar comenzar una nueva vida tiene un alto precio por pagar. Además de los miles de dólares que tuvieron que desembolsar para costear el complicado periplo, quedan los sobresaltos provocados por el recuerdo de aquellas horas tenebrosas en la llamada “hielera”, centro de retención para ilegales o especie de jaula para humanos, y en los trotes calurosos por caminos de piedras.

“Al pasar la frontera y llegar por fin a Estados Unidos, estuvimos días en la “hielera” y eso no se lo deseamos a nadie. En ese cuarto lleno de más de 40 mujeres hace un frio insoportable. Solo las ganas de alcanzar una vida mejor te dan fuerzas para aguantarlo”, recuerda con lágrimas en los ojos la joven cubana Isabella Fallat, quien permaneció por 40 días detenida en la zona fronteriza hasta lograr su libertad y poder viajar a Miami donde hoy reside.