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Los Warriors de Golden State recuperan la corona y consiguen su 7mo título de la NBA

Golden State levanta su cuarto anillo en ocho temporadas después de batir con una exhibición de baloncesto total a Boston en el sexto partido de las Finales de la NBA.

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Stephen Curry se proclama, entre lágrimas, MVP de la eliminatoria por el título con promedios de 31,2 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias.

Los Celtics volvierona acusar las pérdidas de balón (23) y su falta de experiencia, echando de menos al mejor Jayson Tatum, desdibujado en el TD Garden

Los Golden State Warriors no estaban muertos, estaban lesionados. Después de dos años relamiéndose las heridas, con la pandemia y las graves lesiones de Klay Thompson y Stephen Curry de por medio, la franquicia de San Francisco levantó su cuarto título en ocho temporadas con una exhibición de baloncesto total en el TD Garden de Boston. Los Celtics llegaron a verse 22 abajo en el tercer cuarto del sexto partido, aunque un tirón de orgullo de Al Horford y Jaylen Brown les permitió soñar todavía un rato más con el anillo. Fue un espejismo y el Larry O’Brien terminó en manos de la dinastía de la bahía, más experimentada y mejor preparada para rendir al máximo nivel y vencer por 90-103 en territorio enemigo, su tercer triunfo consecutivo en la serie por el título.

En el último período, los Warriors tiraron del liderazgo de Draymond Green, sublime como antaño por primera vez en las Finales de la NBA de 2022, para espantar la remontada local y proclamarse campeones. Stephen Curry, nombrado MVP de las Finales, cerró la mejor serie por el título de su trayectoria profesional con un partidazo de 34 puntos, 7 rebotes y 7 asistencias (12-21 TC; 6-11 3P). El base se sacudió con el premio, emocionado y entre lágrimas, los fantasmas de Kevin Durant y Andre Iguodala, los dos jugadores que habían brillando un pelín más que él en sus tres anteriores campeonatos. Por si algún descerebrado tenía dudas todavía, él también podía, de manera oficial, ser el Jugador Más Valioso del equipo en la lucha por el título.

El mejor tirador de todos los tiempos reivindicó su maestría en todas las facetas del juego con promedios de 31,2 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias en la eliminatoria. Más allá de sus triples demoledores, también fueron sus lecturas de juego, penetraciones y prestaciones defensivas las que auparon a los suyos hasta el título. En un triunfo de todos los estamentos de la franquicia de la bahía, el nuevo anillo consolidó la estrategia del GM Bob Myers, capaz construir un equipo con pasado, presente y futuro gracias al bolsillo generoso del dueño Joe Lacob. Superada la fuga de KD con un reemplazo del calibre de Andrew Wiggins, el jugador que merece el reconocimiento como MVP a la sombra del equipo en estos playoffs, Golden State logró trazar un hilo desde los éxitos de antaño sin tener que renunciar al corto y al largo plazo.

Los triples de Curry y del número uno del draft de 2014, autor de 18 puntos, 6 rebotes, 5 asistencias, 4 robos y 3 tapones, marcaron la sentencia en la eliminatoria con tres minutos por disputarse. A pesar de que el ímpetu de Brown y Horford, el tótem dominicano de los Celtics, llegó a situar un séptimo partido a tiro, las gradas en Boston tuvieron que conformarse con el aplauso reconfortante a su joven plantilla. Con la esperanza puesta en las próximas alegrías, el minuto final quedó reservado a los homenajes una vez izada la bandera blanca en el sexto asalto. Steve Kerr, otro de los grandes triunfadores de la madrugada, y es que se queda prácticamente sin dedos en la mano para sus anillos (9), también rindió tributo a un veterano como Iguodala haciéndole pisar el legendario parquet del Garden antes de su probable retirada.

En un choque que arrancó con un 14-2 de parcial favorable a los locales, Golden State supo ceñirse a su mayor experiencia para mantener la calma y dar la vuelta al partido. No les costó demasiado ante el nerviosismo evidente y los errores infantiles de los Celtics, incapaces de mimar el balón a pesar de conocer de sobras su principal debilidad en la eliminatoria: las pérdidas. Cuando empezaron a descuidar la pelota, Golden State irrumpió con un parcial de 0-11 al término del período inicial, situando a sus rivales 5 abajo (22-27).

No cesaron en su empeño los visitantes, que salieron al segundo cuarto ampliando el agujero hasta el 0-21 del tirón gracias a la excelente aportación de Jordan Poole (15 puntos) desde el banquillo. Brown, autor de 34 puntos y 7 rebotes para los locales, trató de contestar una y otra vez a los parciales demoledores de los Warriors, pero estuvo demasiado solo ante la disolución de Jayson Tatum, que terminó sus primeras Finales con 13 puntos, 7 asistencias y 5 pérdidas (6-18 TC).

La falta de agresividad de su estrella (100 balones perdidos en los playoffs) lastró a los Celtics una vez más, y en estas Golden State fue ampliando la ventaja hasta los 21 tantos, que al descanso se quedaron en 15 (39-54). Tan viento en popa les iban las cosas a los visitantes que hasta Green (12 puntos, 12 rebotes, 8 asistencias, 2 robos y 2 tapones), clavó un par de triples, los primeros para él tras una serie por el título nefasta que corrigió anoche con un partido de manual sin incorreciones. Desde muy lejos, con un triple marca de la casa, Curry puso el +22 (50-72) en el ecuador del tercer cuarto.

A pesar de que lo intentaron de corazón, los Celtics llevaban rato descartados por su acumulación de pérdidas. Fueron 13 al descanso y 23 sobre la última bocina de una temporada del 75 aniversario trepidante. Cuando cometieron más de 16 en estos playoffs, perdieron en ocho ocasiones de nueve posibles. Jugando con quintetos más bajos, Ime Udoka intentó dar energía al ataque de su equipo, en la UCI desde el cuarto partido. Terminaron una vez más por debajo de los 100 puntos, una estadística constante en sus cuatro derrotas para conceder el título.

Aprovechando la igualdad en envergadura, los Warriors machacaron con 15 rebotes ofensivos al enemigo, que no pudo hacer nada a pesar del loable esfuerzo de Robert Williams III, sublime con 10 puntos, 7 rebotes y 5 tapones en la despedida de Boston. Tan solo él, Brown y Horford, orgulloso con 19 tantos y 14 rebotes, dieron la talla en un equipo que pecó de inexperto. A menos de tres minutos, Curry ya se sabía campeón y MVP, un hecho que celebró clavando, como no, otro triplazo y señalándose el dedo meñique, donde pronto residirá su cuarto anillo.

Los colosos de Golden State presumieron de núcleo duro y banquillo, de entrenador, dirección y propiedad de equipo, en sus sextas finales de la última década, cifras de auténtica leyenda. Ellos forman parte ya de la historia de la liga en letras doradas, y los Warriors son, desde hoy, la tercera franquicia más laureada de todos los tiempos con siete campeonatos. Su dominio desde 2015 lleva una firma por encima del resto, la del marciano Curry.

BOSTON CELTICS

90103

GOLDEN STATE WARRIO

Mundo Deportivo

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