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Llegó el gran día. Ceremonia de Beatificación del Dr. José Gregorio Hernández

Son muchos los que atribuyen a los favores de José Gregorio Hernández, el haber superado graves problemas de salud, pero fue el milagro de Yaxury Solórzano, quien recibió un disparo en la cabeza cuando fue asaltada junto a su padre en un caserío del estado Guárico

Después de 70 años de espera, hoy es el gran día. El «médico de los pobres» José Gregorio Hernández (1864-1919), académico y científico, símbolo de fe entre los cristianos no solo en Venezuela, también en Latinoamérica y algunas ciudades de Europa, será finalmente beatificado en una ceremonia especial en la Iglesia del Colegio La Salle, en Caracas.

El acto religioso se podrá ver en cadena nacional de radio y televisión, además vía streaming por la Conferencia Episcopal Venezolana y la Arquidiócesis de Caracas.

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Al principio, la beatificación se llevaría a cabo en el estadio Universitario de Caracas, pero motivado al aumento de casos de Covid-19 en el país, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) decidió realizar la ceremonia en el campo abierto del Colegio La Salle, en La Colina, en Caracas, este viernes 30 de abril.

“La beatificación de José Gregorio llega en un momento particularmente oportuno (…) ”, dijo monseñor Baltasar Porras, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, en el marco de la pandemia en Venezuela.

La esperada beatificación de José Gregorio Hernández ha sido recibida con enorme júbilo por la comunidad católica venezolana, una amplísima mayoría en el país. Las autoridades religiosas han invitado a la población a sumarse al acto dejando atrás las diferencias, además del llamado del Papa Francisco que exhortó, hace apenas unas horas a Venezuela, al reencuentro y la unidad.

70 años de espera: Beatificación del Venerable

En los últimos años, los venezolanos habían realizado peticiones a favor de la beatificación de José Gregorio Hernández. Y es que el futuro beato, que murió atropellado en Caracas hace casi 102 años, se ganó su halo de santidad, tanto por su labor en pro de los más desfavorecidos y sus reivindicaciones para reclamar más atención de los gobiernos.

Por esta razón, ya es considerado un santo, rango superior al de beato en el seno de la Iglesia Católica, por buena parte de la América, donde se le atribuyen numerosos milagros y los feligreses le piden su intervención para curarse de todo tipo de enfermedades.

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La Iglesia Católica Venezolana inició las gestiones para la beatificación de José Gregorio Hernández en 1949. En 1972 fue declarado por el Vaticano Siervo de Dios. En 1986, Juan Pablo II lo declaró Venerable.

El pasado 27 de abril del 2020, el cardenal Baltazar Porras anunció que la Comisión Teológica del Vaticano aprobó el milagro del Venerable doctor José Gregorio Hernández por la curación de la niña Yaxury Solórzano, residente de estado Apure.

¡Milagro de Yaxury!

Son muchos los que atribuyen a los favores de José Gregorio Hernández, el haber superado graves problemas de salud, pero fue el milagro de Yaxury Solórzano, quien recibió un disparo en la cabeza cuando fue asaltada junto a su padre en un caserío del estado Guárico.

En 2017, Yaxury recibió un impacto de bala en la cabeza, el tiro le destruyó parte de la masa encefálica, pero 20 días después salió en buenas condiciones del hospital. Su familia atribuyó este milagro al “Santo de los pobres”.

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Según Monseñor Ramírez, los médicos no se explican como sucedió la recuperación de Yaxury desde el punto de vista científico, por lo cual aprobaron que el “prosible” milagro pasará a otra etapa de estudio.

Ese es el primero de un proceso de cuatro pasos, seguido de una discusión de la comisión teológica, la aprobación de los cardenales y de manera consiguiente la instrucción del Papa Francisco.

¿Quién es José Gregorio Hernández?

Nacido en Isnotú, estado de Trujillo, en los Andes venezolanos, Hernández hizo sus estudios secundarios en Caracas y en 1888 se tituló como médico en la Universidad Central de Venezuela, la más antigua e importante del país. Al año siguiente partió a Francia para especializarse en los laboratorios de Charles Robert Richet, y cursó también estudios en Berlín.

En 1891, regresa a Caracas para fundar las cátedras de Histología, Patología, Fisiología Experimental, y Bacteriología -esta última es la primera en su tipo en toda América Latina- en la UCV y en el Hospital Vargas de Caracas.

Mientras acumulaba méritos académicos y se ganaba el respeto de todos, José Gregorio Hernández profundizaba con devoción en su fe católica y sus estudios religiosos. En 1908 fue admitido en el Monasterio Cartuja de Farneta, en Italia, aunque lo tuvo que abandonar meses después por complicaciones de salud, lo intento por segunda vez y fue lo mismo.

En 1909 ingresó al Seminario Santa Rosa de Lima, en Caracas. También formó parte del Pontificio Colegio Pío Latinoamericano, en Roma, en 1913. En la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced de los Frailes Capuchinos, Hernández hizo votos de franciscano seglar.

Completados sus estudios, prefirió regresar a su pueblo natal para atender allí a sus pacientes. Los médicos rurales como él tenían que lidiar en la Venezuela de finales del XIX y comienzos del XX con enfermedades como la tuberculosis o el paludismo, muy extendidas entre la población.

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Según el padre jesuita Arturo Sosa, «José Gregorio Hernández integra una excelente formación científica en su experiencia espiritual que lo lleva a ponerse al servicio de quien lo necesite, con especial predilección por quienes no se lo pueden retribuir».

El doctor Hernández se destacó como docente e investigador, pero lo que le hizo ganar el respeto entre los sectores populares por su labor en la consulta, ya que atendía gratuitamente a los enfermos pobres.

Se le atribuye haber introducido el microscopio y haber sentado las bases de la Bacteriología y otros campos científicos hasta entonces apenas desarrollados en Venezuela, también otros instrumentos de práctica cotidiana en la atención a pacientes y publicó algunas crónicas y ensayos literarios en El Cojo Ilustrado, la revista cultural más importante del momento en Venezuela.

En Caracas, en particular, es muy recordada su labor abnegada, atendiendo a enfermos durante la pandemia de 1918, conocida como “la gripe española”, que se cobró millones de víctimas en el país. Hoy su beatificación llega 70 años después en medio de una pandemia mundial en la que se ora por salud fíisica y espiritual.

Ya asentado en Venezuela desarrolló una amplia labor clínica e investigadora, e incluso completó un tratado de filosofía. El 29 de junio de 1919 murió atropellado en una céntrica calle de Caracas por uno de los pocos automóviles que circulaban por Venezuela en aquel entonces. Falleció el médico, nació el mito, y el culto a su figura llega hasta la actualidad.

Con información de El País.