La frase «San Isidro Labrador, quita el agua y pon el sol» es un refrán que expresa la súplica de los agricultores para que el patrón del campo interceda y traiga un buen tiempo, poniendo fin a las lluvias excesivas y trayendo el sol necesario para sus cosechas. La frase hace referencia a la celebración de San Isidro Labrador, un santo patrono de los agricultores, cuya festividad el 15 de mayo marca el inicio del buen tiempo en algunas regiones
Desde tiempos inmemoriales, la lluvia ha sido un símbolo sagrado, venerada como una bendición divina que trae consigo vida, tranquilidad y prosperidad. Sin embargo, en la era del cambio climático, este fenómeno natural se ha vuelto cada vez más errático y extremo, transformando su percepción. Ahora, nos enfrentamos a una pregunta fundamental: ¿sigue siendo la lluvia un regalo o se ha convertido en un grave problema?
Para explorar esta dualidad, conversamos con dos expertos que ofrecen perspectivas distintas pero complementarias. Por un lado, Nailet Rea, una caficultora de Río Claro, Barquisimeto, nos brinda la visión práctica de quien depende directamente del cielo para su sustento. Por otro lado, el ingeniero Manuel Cols, un especialista ambiental y analista en temas de agua, nos ofrece un enfoque técnico y global sobre los desafíos que los patrones de lluvia actuales representan. Esta exploración busca entender cómo lo que fue una fuente de vida, ahora nos exige una nueva forma de adaptación y resiliencia.
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Lluvias: ¿Una bendición o un grave problema?
No hay duda de que la lluvia es indispensable para la vida en la Tierra. Sus beneficios son innumerables y fundamentales para la supervivencia de ecosistemas y sociedades.
- Riego natural: La lluvia es el principal sustento de la agricultura. Sin ella, los campos se secarían, los cultivos se perderían y la producción de alimentos se vería gravemente afectada, lo que podría llevar a la escasez y la hambruna.
- Recarga de recursos hídricos: Las precipitaciones llenan los ríos, lagos y embalses, y, lo que es más importante, recargan los acuíferos subterráneos. Estas reservas de agua son vitales para el consumo humano y animal, así como para la industria.
- Limpieza y purificación: Las lluvias tienen un efecto purificador en el medio ambiente. Arrastran el polvo, el polen y otros contaminantes del aire, mejorando la calidad del oxígeno que respiramos. Además, ayudan a limpiar las superficies, reduciendo la proliferación de bacterias.
Para la caficultora Nailet Rea Cadevilla, la lluvia de este año ha sido una «bendición para los cafetales», porque ha cambiado la atmósfera y eso beneficia grandemente. «No se ha caído mucho granón de café, y el café logra tener un poquito más de volumen. La mata, que también nos maltrata al momento del descocecho, se beneficia grandemente de la lluvia».

¿Cómo ha sentido la tierra esa bendición en tus cafetales?
R: Los cafetos son unas plántulas que, por sí solos, también generan agua. Por eso, hay un proyecto que nosotros tenemos en nuestras comunidades que se llama Agua Vídeca-Fel. Donde usted siembra una mata de café, está sembrando vida, está sembrando agua, porque se reproduce el agua por sí sola. Esto también hace una vinculación con las lluvias, y no solamente mejoraría el café, sino aquellos rubros que se siembran conjuntamente con el café, como los de los campos. Eso muy importante.
¿Qué importante es para el café que la lluvia llegue en el momento adecuado?
R: Sumamente importante; Cuando los rubros adyacentes, como la papa, el tomate y el ají dulce, se han explorado por completo, la lluvia es una bendición porque permite adelantar las cosechas de los diferentes cultivos de las zonas altas de la montaña de Río Claro, que es de dónde soy.
¿Qué aprendes de la naturaleza al ver cómo la lluvia ayuda a que cada grano de café crezca?
R: La naturaleza se impone de distintas maneras, especialmente en la caficultura. Las recientes lluvias han nutrido las plantas de café, lo que ha permitido una mejora significativa en la calidad de las plántulas. Las plantas han recibido una cantidad suficiente de agua, un líquido vital que ha sido clave para su desarrollo.
El problema: Lluvias extremas y sus consecuencias
El refrán «nunca llueve a gusto de todos» adquiere un significado preocupante cuando la precipitación se vuelve torrencial y errática. Las lluvias intensas, cada vez más frecuentes a causa del cambio climático, traen consigo una serie de problemas serios y, en ocasiones, mortales.
- Inundaciones y deslizamientos de tierra: Cuando la lluvia cae en grandes cantidades en poco tiempo, el suelo no tiene capacidad para absorberla, lo que provoca inundaciones repentinas y, en zonas montañosas o deforestadas, peligrosos deslizamientos de tierra. Estos fenómenos causan la pérdida de vidas humanas, la destrucción de viviendas e infraestructuras, y enormes daños económicos.
- Problemas de salud: Las inundaciones pueden contaminar las fuentes de agua potable, aumentando el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua, como la diarrea, el cólera o la fiebre tifoidea. Además, el agua estancada se convierte en un caldo de cultivo para mosquitos transmisores de enfermedades como el dengue, el zika o el chikunguña.
- Daños a la agricultura: Aunque la lluvia es necesaria para los cultivos, el exceso de agua puede ser igual de perjudicial que su ausencia. Las inundaciones destruyen las cosechas, pudren las raíces y erosionan el suelo, haciendo que la tierra sea inservible para la agricultura a corto plazo.

«Las intensas lluvias tienen un efecto significativo en los sistemas de drenaje y alcantarillado de las zonas vulnerables de Lara, especialmente en Barquisimeto y Cabudare». El señor Cols explica que la variabilidad de las lluvias es alta, concentrándose en áreas específicas debido a la formación de masas de nubes y los vientos. «Un factor agravante es el recalentamiento global, asociado al efecto invernadero y a fenómenos como El Niño y La Niña, que intensifican las precipitaciones», destacó Cols
«En Barquisimeto y Cabudare, las lluvias son particularmente fuertes debido a que las quebradas que nacen en el macizo de Terepaima atraviesan estas áreas urbanas. En el norte de Lara, el suelo semiárido, muy derretido, provoca que el agua corra con mayor facilidad y se concentre rápidamente, lo que aumenta la susceptibilidad a las inundaciones». Recalcó durante la entrevista al medio Noticias Barquisimeto
Factores que Agravan las Inundaciones en la Región
R: Además del problema de las quebradas, otros factores agravan las inundaciones en la región de Lara, especialmente tras las lluvias de los últimos meses. El aumento de las precipitaciones, influenciado por el fenómeno de La Niña y el calentamiento global, es un factor clave. La formación de nubosidades provenientes de ondas tropicales desde África, así como desde Brasil, los llanos colombianos y el Pacífico, contribuyen a la intensificación de las lluvias en diferentes partes del territorio. A esto se suma un problema crítico en la planificación urbana, como el que se vive en Palavecino (Cabudare), donde la ciudad ha ocupado las riberas de las quebradas, alterando su cauce natural. La eliminación de la capa vegetal también ha provocado que el agua escurra más rápido, exacerbando las inundaciones.

Infraestructura Necesaria para Mitigar los Daños
R: Para mitigar los daños causados por las lluvias, se requiere una serie de obras de infraestructura que van más allá del simple mantenimiento. La primera y más crucial es el mantenimiento regular del cauce de ríos y quebradas para evitar la acumulación de sedimentos y troncos que desvían el flujo del agua.
Una medida adicional es la construcción de gaviones de protección en los taludes de los ríos para prevenir la erosión.
También se necesitan represas de diferentes tamaños para retener el agua y evitar que cause daños río abajo. Adicionalmente, es vital construir infraestructuras que ayuden a frenar la velocidad de la corriente en los cauces, lo que reduciría el poder destructivo del agua en las zonas bajas.
Los Problemas de Palavecino: Un Reflejo de una Situación General
R: Los problemas de inundación en Palavecino, aunque particulares en su gravedad, reflejan una situación más general en el estado Lara y en Venezuela. La historia de Cabudare es un claro ejemplo: su población ha crecido exponencialmente desde 1950, lo que ha llevado a la invasión del territorio natural de las quebradas.
Se han realizado construcciones que desvían los cauces, se ha eliminado la capa vegetal y, en consecuencia, las inundaciones se han vuelto más frecuentes y severas. Este patrón de crecimiento urbano descontrolado y falta de planificación, sumado a la escasa aplicación de las leyes ambientales, es un problema común en muchas otras áreas.
Por ello, el señor Cols insiste en la necesidad de una instancia que integre a los organismos públicos y privados para abordar el mantenimiento preventivo y correctivo, y de aplicar rigurosamente la ley ambiental para evitar futuros desastres

Por Edwin Sports Hevia Cadevilla