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La huella de Ricardo Aguirre es la estampa del “Día del Gaitero” en Venezuela

El 8 de noviembre de 1969 perdió la vida Ricardo Aguirre en un accidente vial.

La huella de Ricardo Aguirre es la estampa del “Día del Gaitero” en Venezuela. Fue en esta fecha, pero de 1969, perdió la vida Ricardo Aguirre en un accidente vial.

En un accidente de tránsito madrugador, como su nacimiento, entregó su vida el más grande Gaitero de del estado Zulia y de Venezuela. Su legado se multiplica año tras año porque los zulianos no se permiten el olvido y sí la gratitud.

“Al llegar la madrugada comenzó la lluvia, le había precedido una noche de chubascos, era la primera lluvia de noviembre: el mes de las aguas en Maracaibo. Los viejos pescadores suelen decir: “Es el mes de la Virgen, por tanto es mes de las lluvias, porque ella es de agua, pues llegó por el lago y se iluminó en una tinaja”. Hacia las seis de la mañana comenzó a llegar la luz plomiza del amanecer lluvioso; sobre las sinuosas calles del sector Las Veritas el agua hacía pequeños ríos, cuando un golpe metálico y seco estremeció a los vecinos que hervían el primer café. Fue un sonido grande e inquietante que apagó por un momento la percusión de las gotas en los techos de zinc. Minutos después llegó la noticia: Un vehículo rústico había chocado contra un camión mal estacionado y alguien había muerto en el acto. Escampó ese sábado 8 de noviembre de 1969, desaparecieron los ríos callejeros, y se reveló la noticia en toda su magnitud: había muerto Ricardo Aguirre, el más grande de la gaita. La noticia la propagó en la radio el locutor Alberto Quero Espina, narró con su voz solemne y grave: “Ha muerto El Monumental, a los 30 años de edad”. Ricardo se encontraba en el cenit de su carrera como compositor y cantante. La ciudad comenzó a convertir su asombro y dolor en un largo llanto, colectivo y copioso, plural: como una lluvia de otro cielo”.

La crónica del periodista León Magno Montiel ilustra con preciso dolor el acontecimiento que marcó la  historia de la gaita zuliana y la vida no solo de una ciudad, Maracaibo, sino de un país que comenzaba a disfrutar de un género que había roto el cascarón de lo regional y había rebasado las fronteras gracias precisamente a quien el 8 de noviembre de 1969 rindió tributo a la vida.

A la vuelta del tiempo es duro constatar cómo los accidentes de tránsito se han llevado una parte muy importante, medular, podríamos decir de la poesía popular venezolana: Un accidente de tránsito se llevó la vida de Andrés Eloy Blanco; un accidente de tránsito se llevó la alegría de Aquiles Nazoa, también un accidente dejó a Venezuela sin la presencia de Alí Primera, y fue un accidente de tránsito quien privó al país del emergente arte gaitero de Ricardo Aguirre González.

En su honor y con justicia el 8 de noviembre es Día del Gaitero en el territorio zuliano y toda Venezuela ha asumido la fecha con igual connotación.

Pero ¿qué es la Gaita zuliana?

En la introducción de su Tesis de grado, la periodista, investigadora y trovadora zuliana Yolanda Delgado asoma las pistas:

“Los orígenes de la gaita zuliana se remontan a la época de la conquista española. Rafael Molina Vílchez asegura que: La gaita zuliana como muchas otras manifestaciones del costumbrismo, es mestiza, tiene un mosaico genético poliétnico, pero su raíz es hispana, aunque la hispanidad se conserve en progresiones muy diversas, en cantos citadinos, en quienes sobrevive con fuerza, en comparación con las gaitas de tambora y la perijanera, en las cuales la negritud deja una marca más intensa (Molina, R. 1996:28)

Por otro lado nos comenta Alberto Moreno, estudioso del folclore, en su libro La Gaita, que en el Zulia…existen cuatro tipos de gaita: la Gaita a Santa Lucía que se interpreta en los pueblos pesqueros o pueblos de agua como Santa Rosa, Nazareth, ubicados en el norte de Maracaibo; Gaita  Perijanera en honor a San Benito interpretada en la  región de Perijá principalmente en el sector de Puentecito; gaitas de tambora  presentes en poblaciones del Sur del Lago de Maracaibo como Bobures, Santa María y Palmarito entre otros pueblos; y la gaita de furro, quizás la más conocida y difundida, en Maracaibo y otras poblaciones con características más urbanas (Moreno, 1992: 13)”.

En cuanto a la gaita de Furro Yolanda Delgado deja asentado: la gaita de furro, (es) la manifestación popular y folclórica más divulgada y querida del pueblo maracaibero. Se le denomina “de furro” porque es el nombre que localmente se le da al furruco  que marca el ritmo de su candencia. El furro, con el cuatro, la tambora,  la  charrasca  y  las maracas eran los instrumentos tradicionales. Tiene una estructura formal de  estrofa y estribillo, el primero entonado como solista y el segundo por el coro; en las estrofas se utilizan cuatro versos y en el estribillo de cuatro a seis,  ambos en métrica octosílaba,  aunque pueden utilizarse combinaciones.  Se desarrolló en los centros más poblados y tradicionales de la ciudad  ( Sta Lucía y El Saladillo) y pueden considerarse  como  testimonios  y  crónicas  que  revelan el  sentir   e    imaginario de la ciudad de  Maracaibo en  la   época de noviembre   y diciembre, desde el día de la Virgen de Chiquinquirá el 18 de noviembre hasta el Día de la Candelaria el 2 de febrero. Durante muchos años se utilizó como alabanza a las tradiciones y al santoral. En otro tiempo destacó como recurso publicitario, pero hoy la gaita toca cualquier tópico y se utiliza como medio de protesta o de denuncia social.

Desde nuestra perspectiva, los letristas gaiteros son juglares y trovadores. La gaita se ha convertido en espacio de crónica y retrato de los acontecimientos y hechos, personajes y cambios que afectan al colectivo.

El gaitero Wolfang Romero en  uno de  sus  estribillos  gaiteros   enfatiza  que  “La gaita es grito de gloria del pueblo maracaibero” . Voz de un pueblo, traductora de sentires y pareceres”.

Es en esa gaita de furro donde dejó escrita su gloria El Monumental, Ricardo Aguirre.

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Algunos datos biográficos:

En el seno de una familia de tradiciones y eminentemente musical nació Ricardo José Aguirre González el martes 9 de mayo de 1939. “Nació a las 6 de la mañana y enmantillado, según me contó Ida Cira, su mamá. Nació por ahí por el puente O’Leary, por la Guayaquil con la Baralt. Era del Empedrao, del Empedrao, era totalmente empedraero” confirma  Ramón Soto Urdaneta, locutor, productor, investigador, Secretario del Poder Popular para la Gaita en el estado Zulia y autoridad muy solvente cuando se habla de gaitas. Fue el cuarto hijo de los seis varones nacidos del amor entre  Luis Ángel Aguirre e Ida Cira González. Todas las crónicas apuntan a una familia que supo inculcar a los más pequeños el amor por la música y por el sentir zuliano.

Siendo adolescente marcharía al estado Táchira a estudiar en la Escuela Normal Gervasio Rubio de donde egresó como maestro normalista en 1958, retornando a Maracaibo para ejercer su profesión.

Además de maestro, también fue locutor de radio y, por supuesto, gaitero.

Comenzando la década de los sesenta Ricardo Aguirre conoció a la también maestra Teresa González. Surgió el amor, vino el matrimonio y luego la familia. El Monumental y su esposa tuvieron 4 hijos.

Aguirre se integró a varios conjuntos gaiteros y en 1962 participó  en lo que sería el Conjunto “Cardenales”. Él mismo los bautizaría posteriormente como “Cardenales del Éxito”, formando parte del grupo  en dos períodos: entre 1962 y 1966 y posteriomente en 1969 hasta el día del fatal accidente que le costó la vida. En 1967 y 1968 Haría parte de otra legendaria agrupación “Saladillo” con la que grabaría, entre otras, su inmortal “Grey Zuliana”.

El acoso político

En razón de sus gaitas de alto contenido protestatario, Ricardo Aguirre fue duramente acosado por los gobiernos de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni, ambos del partido Acción Democrática (AD). Al respecto Ramón Soto Urdaneta acota: “Fue muy, pero muy hostigado. Lo cambiaban de escuelas. Del “Granadillo” lo pasaron para el “Panamericano”, sacaron a su esposa Teresita, le negaban todos los permisos que solicitaba, fueron hostiles realmente; incluso le enviaron un emisario para que cesara su protesta y se inscribiera en AD, incluso con algunas prebendas económicas y dijo que no, y le dijo a Teresita ‘ni vos ni yo nos inscribimos en Acción Democrática, que nos boten, nos quedaremos desempleados y ya veremos cómo subsistimos’. Y así fue. Era la dignidad del Cantor, enorme, gigante”.

Legado musical

“Ricardo Aguirre rompió unos cuantos esquemas, primero por la voz, aquél hombre que llegó a la gaita por accidente, cuando la gente escuchó aquella voz se quedó pegada, porque él era cuatrista. Él cantó porque al cantante que le tocaba cantar no fue ese día, y él se sabía todas las canciones porque él era el cuatrista. A partir de allí se quedó como cantante. Lo otro: tuvo la valentía de hacer gaitas contra el gobierno de aquél momento, gaitas con mucha rebeldía, con aquella vocesota, y no se puede menospreciar que estaba acompañado de los dos mejores grupos de gaitas del momento que eran El Saladillo y Cardenales, sobre todo Cardenales pues en Saladillo estuvo un año no más , pero le dio para grabar La Grey Zuliana. La Grey Zuliana se catapulta porque él muere ese año y queda esa gaita, pero la que rompió esquemas fue Maracaibo marginada. Y no se trata sólo del timbre de la voz de Ricardo Aguirre, sino la calidad de voz, la afinación extraordinaria, recuerden que él era profesor de música. Se catapulta como el más grande de la gaita porque cuando vos lo escuchais, hasta ahora yo no he escuchado a nadie que en el género de gaita sea tan bravo cantando ese tipo de música. Otro detalle: Ricardo muere muy joven y justo en el momento en que todo el mundo se solidarizó con él cuando sucedió lo de Maracaibo marginada. El público estaba muy identificado con él. Si se hubiera lanzado como gobernador en el año 68 gana, arrasa porque hubo una conexión inmediata con el pueblo llano. Pasó a ser El Monumental, título dado por Octavio Urdaneta”. Así hace valoración del legado musical de Ricardo Aguirre el periodista, investigador y cantor Darvin Romero Montiel, a quien le hubiera gustado escuchar a Aguirre cantando otros géneros, como el tango, por la calidad de voz que poseía, afirma.

Por su parte la también periodista y cantora Yolanda Delgado acude a un tema de Iván Pérez Rossi para ubicar el legado de Ricardo Aguirre.

“La China tendió su manto Y lo cobijó en su seno. Trovador con voz de trueno, Gaitero de Maracaibo, Sigue cantando Ricardo, ¡Que ahora es cuando cantáis bueno!”

Serenata Guayanesa lo refrenda: “trovador” y “gaitero” en el mismo rango.

Un cantante de excepción, un timbre inconfundible, un rigor en su estilo espontáneo, sin aspavientos, con pronunciación cabal. Vocalista y compositor, nunca dejó de incluir las temáticas de la identidad, del reclamo, la jocosidad,  de la festividad y de la religiosidad regional, en sus cantares. Temas que abarcan, sin duda, un compás más amplio que el decembrino, y brinda al prisma de los géneros venezolanos, una cadencia inigualable.

Ricardo es sin duda un “clásico”, en el sentido de lo que no pasa, de lo que permanece en el colectivo, y lo identifica”.

Renato Aguirre, hermano de El Monumental y compañero musical, al referirse a la importancia de Ricardo para la gaita y para él mismo, señala: “Si bien es cierto que mi padre y abuelos fueron los primeros que me impartieron todo lo que tenía que ver con nuestro aspecto cultural, las letras, la primera escuela, los sentimientos, nuestra herencia pues, lo que tenía que ver con la cultura, no menos cierto es que Ricardo, hermano mayor que me llevaba 7 años de diferencia, fue la persona que prácticamente me puso en el escenario gaitero que yo no conocía. Yo conocía la gaita de patio, la gaita de la vecindad, incluso la gaita en el colegio, pero quien me puso en los escenarios, en la televisión, en un grupo gaitero como Cardenales del Éxito fue Ricardo Aguirre González, de quien me siento un alumno más como tantos otros y me llevó incluso hasta donde ahorita estoy. Esto trae un sentimiento de atadura con él, de regocijo, de respeto y de agradecimiento en lineas generales. Mi patrón de conducta gaitero es Ricardo Aguirrea González aunque estoy retirado de la tarima pero no de la gaita.

La vena de la composición viene de nuestro abuelo y por ahí nos dejamos ir Ricardo, Rixio, mi sobrino y yo, pero Ricardo fue el eje central en torno al cual giramos y obtuvimos de él lo mejor de la esencia musical, porque Ricardo acababa de regresar de ‘Gervasio Rubio’ donde se graduó de maestro normalista; él era pedagogo, entonces de allá vino tocando cuatro, tocando guitarra, vino tocando piano y nosotros fuimos sus primeros alumnos incluyendo a los muchachos del barrio a quienes nos reunía los sábados por la tarde a hacer gaita vecinal que llavamos a la escuela, al liceo y a la universidad. Hoy se puede decir que nos estamos despidiendo de las Grandes Ligas Gaiteras despues de casi 60 años de estar sobre ese curso, sobre esa vía cultural que nos legaron nuestros padres y que Ricardo nos convirtiera en profesionales en esta materia.”

No se queda atrás el hijo mayor del desaparecido gaitero. Ricardo Aguirre hijo escribió en torno a su padre: “Relámpago de ingenio y sencillez que brotó de la esencia zuliana transformada en todo un varón. Filón de zulianidad genuina y acicate del verbo altanero cuyo dardo irreverente pero ingenuo a la vez, laceró la desidia de una clase gobernante para inmortalizar con sublimes y sencillas rimas el justo reclamo de todo un pueblo. Genuino exponente de la moral y luces de las que impregnó profundamente a sus párvulos discípulos. Y con la prestancia, elegancia, sencillez, magnetismo y carisma con la que suelen trascender aquellos que nos abandonan tempranamente para dejar su huella indeleble, se sublimó en el multiverso para permanecer eternamente entre nosotros. Cuánta vigencia aún en sus prosas sobre su Maracaibo marginada y la Grey que se levanta. Nos tocó a algunos en esta estación de la vida, concurrir con su existencia, privilegio de sólo un puñado de generaciones, para coexistir con él en su efímero paso por esta realidad, para dar testimonio de su génesis, auge y su vuelo a la infinitud. Hasta siempre y por siempre… Monumental!”

Éxitos en la voz de Ricardo Aguirre fueron La Parrandera, Vieja y famosa, la Gaita del 65, Reina Morena, La boda del Cachicamo, Mi Chinata,  Ronda Antañona, La Flor de La Habana I y II, La Grey Zuliana, La Pica Pica, Soberbia gaitera y Maracaibo Marginada entre muchos otros temas.

Aquél Zuliano

Darvin Romero dice: “Cuando me preguntan ‘cuál es la gaita pa vos, la mejor de todos los tiempos’, digo ‘Aquél zuliano’. Eso se pierde de vista. La melodía es extraordinaria. Armónicamente extraordinaria, algo que no es común en la gaita. La letra es una poesía maravillosa. Vos agarráis las letras de las gaitas de Renato y las leéis sin música y son algo extraordinario. Es muy poética porque la poesía no son palabras bonitas ni rebuscadas. No. Son figuras literarias, y las que hace Renato son tremendas. Para mí ‘Aquél zuliano’ es la pieza gaitera más extraordinaria que se ha hecho”.

Yolanda Delgado, por su parte, indica: «La obra maestra de Renato es, sin duda, Aquel Zuliano. Allí conjuga su maravillosa forma de armonizar cuatro, melodía y cadencia…Y al mismo tiempo destaca por una poética conmovedora en tributo a su hermano, clave del género… Renato es un poeta , diría que es el juglar o trovador de la gaita. En cada composición se asoma el poeta, que va dejando estelas de memorias para darnos chance a disfrutar en cadencia de gaita, danza, bambuco, la mejor juglaría».

Ramón Soto Urdaneta por su parte nos cuenta: “Aquél zuliano, la melodía la hizo Renato cinco años antes. La hizo cuando vivía en San Francisco. Sus tres hijos nacieron en San Francisco. Cuando a finales del 79 se divide Cardenales nace, en 1980 la Universidad de la Gaita que era el slogan de Cardenales. Los que se fueron de Cardenales conformaron La Universidad de la Gaita.

Renato estaba en una fiesta, y había una parranda en su casa y alguien dejó el cuatro debajo de la ventana. Me contó Renato que había soñado que Ricardo se le había presentado a cantar. Renato se acuerda de la melodía que tenía guardada y llama a una mujer, Francois Delavar, creo que francesa y ella hace el violín de esa pieza. Ella era de la Sinfónica del estado Zulia. Violín magistral, cósmico. El resto es Ricardo Cepeda que le puso un mundo y la Universidad de la gaita que le puso otro mundo. Aquél zuliano es sencillamente Aquél zuliano”. Ese tema cumple ahora 40 años de haber sido grabado. Su vigencia es plena.

Día del Gaitero, Gaita del año y actualidad

Hay que acotar que la propuesta del Día del Gaitero fue hecha por el zuliano Nelson Chacín, quien desde Caracas se dedicó a proyectar los ritmos soberanos del Zulia, como la gaita. La propuesta fue aceptada y el entonces gobernador del Zulia,  Humberto Fernández Auvert decreto en 1983 al 8 de noviembre como día del gaitero.

En torno a este Día, Darvin Romero Montiel dice: “Cuando se decide lo del día del gaitero en lo primero que se piensa es en Ricardo Aguirre. Nació en los comienzos de año, fecha no muy gaitera, pero su muerte fue en plena esfervecencia de la temporada gaitera, el 8 de noviembre y además coincide con el nacimiento de Ricardo Cepeda que cuando se decide lo del día del Gaitero estaba en la cúspide e incluso se decía que era el sucesor de Ricardo Aguirre, aunque cuando Aguirre parte quien lo sustituye en Cardenales es Nerio Ríos con una voz extraordinariamente bella. También se hablaba de Tino Rodríguez por su tesitura, pero Ricardo Cepeda se parecía mucho en el timbre y además los temas de Ricardo Cepeda eran de Renato Aguirre, el fenómeno más grande que ha parido la gaita en composición.

Pero ¿Que ha pasado con el día del gaitero? Lo mismo que pasa con muchos días que terminan siendo un saludo a la bandera. Debería ser un día no solo para reivindicar la memoria de quienes generan esa conmemoración sino de los que quedan. El propio Ricardo Cepeda las instituciones no le han parado. Lo que ha ganado ha sido por cuenta propia, pero en Maracaibo no tiene ningún reconocimiento ni metálico ni del estado regional. Cepeda salió a buscar mejor horizonte. Hay que llamar la atención en torno al propio Renato Aguirre, al mismo Miguel Ordóñez, a Humberto Rodríguez, a Mamaota, que se nos fue, como se fue Betty Alvarado… Se reclama un apoyo más efectivo. La Seguridad Social debe estar garantizada. Acá se hizo la Fundagraez pero sus recursos no se vieron. Hay que salir como instituciones a defender la identidad, a poner las cosas en su sitio”.

Yolanda Delgado reflexiona en estos términos: “Qué mejor que la gaita para gritar a todo pulmón las angustias de un pueblo” decía Ricardo Aguirre.

Creo que decretar días y efemérides busca vindicar temas y aportes a la cultura, a la historia, a la ciencia, al deporte; convertirse en asteriscos en el devenir de los pueblos, en subrayados que provocan reflexión y revisión de nuestros pasos, y al mismo tiempo, mantener la mirada “ojo en camino, y ojo en lo porvenir”

El Día del Gaitero decretado el 4 de noviembre de 1983 por el entonces Gobernador del Estado Zulia, Humberto Fernández Auvert, lo promulgó para que cada 8 de noviembre se recordara la  fecha lamentable del fallecimiento del Maestro Ricardo Aguirre, ícono y gaita por antonomasia. 

Desde la década de los setenta su poderosa voz siguió retumbando con su Grey Zuliana, y con grupos como Rincón Morales, Cardenales, EL Saladillo, lanzaron la gaita nacionalmente…Y a partir de allí, en cada rincón de la patria venezolana, se forman grupos gaiteros que irrumpen con sus parrandas a partir de octubre rumbo a diciembre. Y a estas alturas, resuenan casi todo el año.

León Magno Montiel, Miguelito Ordoñez, y muchos cultores y músicos apuestan desde el Zulia a convencer sobre la necesidad de que la Gaita suene todo el año, ya que su temática abarca las realidades de los pueblos, sus querencias,  sus propuestas.

Lo cierto es que la gaita refleja y es voz del pueblo maracaibero hasta hoy, pero al igual que todas las manifestaciones originarias, el plan del sistema depredador de primaveras, por su esencia misma, es manosear y vaciar, y  la gaita no es la excepción,  ha perdido arraigo en sus letras, y ha perdido su esencia raigal: lo colectivo, el grupo, el encuentro; la vorágine del mercado ha empujado a esta manifestación a un ámbito empobrecido, con un manejo de palabra y la cadencia repetitivos y dados a la propaganda y a la caricaturización de nuestra idiosincrasia.

Conmemorar su día debe ser funcional, y debe poner sobre el tapete la necesidad de respetar sus abolengo, y su raíz, su estética, sus valores tanto musicales como temáticos y  festivos. Apuesto por eso.

Ramón Soto Urdaneta va más allá al referirse al Día del Gaitero y a la llamada Gaita del año, transformada en “Una Gaita para el Zulia”.

“Nosotros no buscamos la gaita del año sino la gaita para todos los años, para que trascienda, Esto es en el caso de la Gobernación y de la Secretaría de la Gaita. Son 15 gaitas inéditas que van a la final. Hablamos del Festival “Zulia mía” que es el sustantivo y el posesivo que identifica a la gestión del gobierno regional, capítulo ‘Una gaita para el Zulia’. La pandemia y la electricidad nos golpearon duro para hacer los festivales infantiles y juveniles. Una Gaita para el Zulia será el 18 de diciembre y será en homenaje a Daniel Alvarado y será diciembre porque se trata de reivindicar el mes, aquello de Daniel “Viva la Pascua y la Navidad”. Se trata de no dejar vació el mes de diciembre y darle fuerza, sobre todo en este año.

Este domingo vamos a hacer reconocimientos y es un acto conjunto. Yo hice el planteamiento como Secretario de estado para la Gaita que se creara la órden al mérito  gaitero “Nerio Ríos” porque es justo hacerle un homenaje en vida a Nerio, quien tiene 72 años en la gaita. Esto será en el Centro Lía Bermúdez este domingo a las 10 de la mañana. Se guardarán todas las medidas que ha orientado la OMS.

Reconoceremos a 30 gaiteros  buena parte de ellos nunca tomados en cuenta, aun teniendo trayectoria. Luis Áñez, por ejemplo, el furrero que hizo dupla con Douglas Soto en ese Cardenales de Aguirre. Y reconocemos a los instrumentistas, que casi no se toman en cuenta, solo se nombran solistas y a veces compositores. Hacemos un reconocimiento integral, a furreros, charrasqueros, cuatristas, tamboreros, maraqueros, hasta atrileros y promotores

Falta mucho por hacer, si, por avanzar. Pero vamos andando, aun con todas las dificultades, no nos ganará el pesimismo.

Nos tocó un tiempo difícil, duro, muy duro. Pero por muy alta que nos pongan la vara brincaremos victoriosos sobre ella! En el nombre de Aguirre, de Astolfo, de Chinco, del Padre Vílchez, de los juglares de la zulianía y de la gaita, nuestro canto bendito y sonoro, Amén”.

Con información de Telesur