Francisco Salas: Un piloto con vocación de servicio.

Son muchos los venezolanos esparcidos por todo globo terráqueo. Algunos han emigrado por decisión, otros por necesidad, pero siempre dejando el nombre Venezuela en alto.

En esta nueva edición, hemos decido reconocer la labor de un venezolano quien está dejando en alto, el gentilicio tricolor.

Francisco Salas, nacido en Caracas. Desde niño sus intereses por los aviones lo hizo escoger ser piloto comercial como carrera universitaria.

¿Francisco, cuantos años tienes como piloto?

-Tengo 24 anos desde que empecé a volar, y en este tiempo me hubiese encantado haber podido dar más, devolver más, agradecer más. Durante todos estos años tuve la increíble oportunidad de ser voluntario para realizar vuelos de apoyo, rescate, traslado en general, médicos, órganos, búsqueda y salvamento.

En nuestro conversatorio previo a la entrevista, me comentabas sobre tu experiencia con la tragedia de Vargas. ¿Qué fue lo más difícil sobre ese sucedo tan triste para la historia de Venezuela?

-Para ese año yo apenas tenía 1 año de haber comenzado a volar cuando sucedió la “tragedia de Vargas” que como sabrás afectó a más del 70% de la población de ese estado venezolano. Se estima que unas 75.000 personas fueron desplazadas y trasladadas. Tristemente también la estimación de fallecidos llega casi a los 30.000.

Durante el desarrollo de esta tragedia se necesitaron muchos voluntarios y apoyo de todo el mundo. La Aerolínea para la cual volaba AVIOR AIRLINES ofreció aviones para apoyar a los traslados de los desplazados. Así como la movilización de suministros alimenticios, médicos y personal de apoyo en general.

De las cosas más impactante que recuerdo es el rostro de las personas. Todos sucios y llenos de lodo, sin comer ni bañarse por días. Sus caras de desespero, tristeza, agonía, e incertidumbre, pero al mismo tiempo de agradecimiento.

A medida que pasaban los días, el rescate de sobrevivientes se hacía más difícil y con menos esperanza. ¿Como fueron los días posteriores?

-Uno de los últimos vuelos que recuerdo. Lastimosamente tuvimos que usar máscaras de oxígeno ya que el olor que provenía de las personas que llevábamos era insostenible. Ese olor que proviene de haber padecido días rodeados de cuerpos sin vidas.
Es increíble solo imaginar por todo lo que esas personas tuvieron que pasar. Caminar durante días a través de cientos, miles de personas muertas para poder llegar a algún sitio donde los pudieran rescatar. Pero definitivamente los rostros de agradecimiento nos mantenían volviendo una y otra vez a trasladar la mayor cantidad posible.

        ¿Tu vocación de servicio se mantuvo luego de la tragedia de Vargas? 

-Durante muchos años realicé vuelos de Aero Ambulancia, traslado de órganos y equipos médicos. Por casualidad en empresas en las que trabajé se realizaban de manera esporádica, este tipo de vuelos que fueron intensos, estresantes pero muy gratificantes.

        En tus años como piloto, específicamente en el ano 2.005, tuviste la oportunidad de trabajar para la ONU en Haití, a través de una subcontratista venezolana. ¿Como se trabaja en procesos de intervención militar?  

-Si correcto para el ano 2005 ya la ONU tenía un año de haber entrado con la misión llamada MINUSTAH para restaurar y asegurar la estabilidad del país después de una intervención militar que derroco al presidente Jean-Bertrand Aristide. Sin embargo, los conflictos entre los militares y rebeldes continuaban.

Nosotros estuvimos varios meses volando en Haití y puedo comentar sin lugar a equivocarme que es un país interesante por decirlo de una forma. Entre mis anécdotas iniciales, pase la primera semana y media durmiendo al lado de la cama en el piso por la cantidad de detonaciones que se escuchaban en la noche.

Volamos a sitios que escasamente el avión podía entrar. En reiteradas oportunidades, para poder despegar había que alargar de cualquier forma la pista entre los militares y nosotros. Todo esto con el fin de llevar Médicos, suministros y comida a sitios remotos en el país.

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Realizamos muchos vuelos de carga entre la capital, y Cap-Haitien el segundo aeropuerto más importante de Haiti y de ambos aeropuertos a Aeródromos remotos de tierra, grama y a veces lodo como Port-de-Paix, Jeremie, Ouanaminthe y Jacmel por mencionar algunos.

Sinceramente mi experiencia en Haiti fue algo de muchas formas indescriptible. Es un país muy pobre y en necesidad constante de mucha ayuda. Pero no todo es malo, conocí y conviví con muchas personas maravillosas que hacían no solo posible nuestra estancia sino agradable y además hacían que valiera la pena estar ahí y seguir trabajando duro todos los días. Eran turnos de 18 horas de trabajo tanto de vuelo como operaciones en tierra, coordinación de cargas y planificación del vuelo con constantes cambios tanto de rutas como planes de emergencias en caso que fuese necesario.

Ya para finalizar: ¿Hacia donde se ve Francisco Salas, cual es el próximo paso que quisieras dar como piloto?

-Esta pregunta es amplia, pero manteniendo el tópico. Me gustaría poder seguir aportando como piloto, recientemente me afilie a un programa de American Airlines (Volunteer Central). Este programa de vuelos voluntarios se activa en caso de alguna emergencia nacional donde se necesite traslados de personal de ayuda, soporte suministros o evacuación. Tengo fe en Dios de seguir haciendo con pequeños detalles grande diferencia.

Entrevista realizada por María Elizabeth Aguillón, periodista venezolana

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