El Vaticano dice que limitarse al envío de armas es una respuesta débil a la guerra

El secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, afirmó hoy que Ucrania tiene el derecho a defenderse, pero que limitarse al envió de armas por parte de otros países «es una respuesta débil» para intentar acabar con la guerra, que comenzó hace ya más de dos meses tras la invasión de Rusia.

«No entro en el fondo de las decisiones que han tomado los distintos países para enviar armas a Ucrania», que como nación tiene derecho a defenderse de la invasión que ha sufrido”, dijo Parolin al ser preguntado por ello durante la presentación del libro del papa Francisco “Contra la guerra”, que recopila algunos de sus escritos.

Pero añadió: «Limitarse a las armas es una respuesta débil. ¡Sí, las armas son una respuesta débil, no una respuesta fuerte!”. «Una respuesta fuerte es una respuesta que emprende -intentando involucrar a todos- iniciativas según el esquema de paz, es decir, iniciativas para detener los combates, para llegar a una salida negociada, para pensar en el futuro posible de la convivencia en nuestro Viejo Continente» .

Parolin invitó, por tanto, «a reforzar la participación en los organismos internacionales y redescubrir también una mayor capacidad de iniciativa europea» por que es la «Europa cristiana, la que de hecho está afectada por esta terrible guerra».

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El secretario de Estado vaticano, máximo exponente de la diplomacia vaticana, se dirigió a la comunidad internacional para decir que «tiene la obligación de no continuar la guerra sino de implementar todas las iniciativas político-diplomáticas posibles para llegar a un alto el fuego y una paz justa».

Parolin se dijo «pesimista» ante las negociaciones para alcanzar la paz pero dijo que es necesario insistir «o la guerra continuará devorando a los hijos de Ucrania» y por ello pidió a las partes que «se abandonen las posturas rígidas y se muestre esa flexibilidad que sólo puede llevar a la paz justa y duradera».

Sobre el derecho a la defensa, Parolin aseguró que «no se puede esperar que alguien, injustamente agredido, no defienda a sus seres queridos, a su hogar, a su patria”, y citó el catecismo de la Iglesia que señala que «el empleo de las armas no entrañe males y desórdenes más graves que el mal que se pretende eliminar».