El fin de la era Disney

La compañía Disney parece tenerlo todo para ser indestructible. Fue el estudio con mayores ganancias en 2019 e incluso el hostil 2020 pudo remontar la cuesta con el éxito de Disney plus. No obstante, la envergadura de la empresa también comienza a mostrar algunas fisuras. Y sin duda la empuja a transformarse, flexibilizar su estrategia o forma de enfrentarse al hecho simple: el fin de una era.

¿Disney podría haber tocado un límite? Resulta osado hablar sobre el comienzo del fin del dominio de la compañía en el mundo de entretenimiento actual. En especial luego de sus recientes éxitos. El triunfo de la marca difícilmente puede ser igualado. Los recursos y condiciones actuales son limitados y es posible que continúen siéndolo en el futuro. Por ese motivo, la agresiva estrategia de expansión de Disney parece rendir sus verdaderos frutos ahora mismo. Eso a pesar de los cines cerrados, las nuevas condiciones laborales y otras restricciones financieras.

De hecho, el 10 de diciembre de 2020 se celebró el llamado Investor Day de Disney. El evento incluyó una larga lista de anuncios y novedades. El estudio aseguró que produciría al menos 10 series de sus principales franquicias, así como películas y material derivado. Hizo, además, especial énfasis en su plataforma online, que en medio de la celebración se convirtió en el punto central de los anuncios. Durante los días siguientes, los fanáticos celebraron la llegada de spin off de sus personajes favoritos, nuevas adiciones al universo Star Wars, así como un rápido crecimiento de la saga Marvel. A todas luces la compañía había dejado claro su impacto, permanencia y poder.

No obstante, hay algunos indicios de que no todo es tan brillante como Disney se empeña en mostrar. Y, sin duda, algunos sucesos recientes indican que la compañía se dirige a un punto complejo. Ya sea un momento de recesión, un golpe de efecto que afecte su estado financiero o simplemente las consecuencias residuales de la pandemia; no todo lo que reluce en el estudio es oro. Y te explicamos el motivo.

Series, sagas, proyectos… y todos por ahora, en producción.

El 10 de diciembre y días posteriores, Disney presumió de tener la infraestructura y sobre todo la capacidad para llevar a cabo proyecto a gran escala de sus mitologías más populares. El estudio se aseguró de dejar claro que llevaría a una nueva dimensión a la fase cuatro del Universo cinematográfico de Marvel. Mostró un cronograma con todo tipo de proyectos, secuelas y series animadas, que además revalorizó el lugar de Disney Plus en su franquicia más rentable. Para cuando el evento terminó, fue evidente que al menos los próximos 10 años de filmaciones y programación tanto en sala como en streaming estaban claros. ¿O no lo está tanto?

Habría que preguntarse qué tanto puede Disney llevar a cabo sus ambiciosos planes. En especial luego del esfuerzo que le llevó lidiar durante 2020 con la ausencia de películas Marvel (que significó una pérdida sensible de ingresos), y sobre todo el hecho de replantear la fase cuatro. La esperadísima continuación de las aventuras superheroicas tuvo que ser replanteada de base. Y a pesar de que el productor Kevin Feige afirmó que los cambios no habían sido tan evidentes en la historia en pantalla, hay pequeñas costuras en su versión.

La película Black Widow de Cate Shortland estaba destinada a ser el primer eslabón de la fase cuatro. Se suponía que la historia en solitario de Natasha Romanoff (Scarlett Johansson) se beneficiaría del éxito de SpiderMan Far From Home (estrenada meses antes) y que, además, permitiría el paso del testigo entre personajes. Se trataba de una maniobra arriesgada. Natasha había muerto de forma trágica en Endgame, por lo que Florence Pugh tomaría su relevo en una especie de transición simbólica.

Esa decisión suponía que las películas siguientes estarían relacionadas con una nueva generación de Vengadores, en historias de origen secundarias o derivadas. The Falcon and Winter Soldier mostraría a Sam Wilson (Anthony Mackie) como el próximo Capitán America, lo mismo que Wanda/Vision (todavía un producto secundario), los primeros indicios del villano en ciernes. Y en el centro de todo se encontraba Eternals  de Chloe Zhao, que mostraría a todo un nuevo grupo de personajes. Del argumento del filme  - que narraría la mitología central marvelita - partiría toda una nueva línea de series y programas.

Solo que no sucedió de esa manera. De hecho, y a pesar de la insistencia de Feige de decir que el súbito protagonismo de Wanda Maximoff (Elizabeth Olsen) era algo planeado, lo cierto es que lo único claro respecto al personaje era su participación en la secuela del Doctor Strange. Pero de pronto Wanda/Vision, con todo su aire experimental abrió las puertas a la fase cuatro y supuso que títulos como Doctor Strange in the Multiverse of  Madness de Sam Raimi y la tercera parte de Spiderman Man de Jon Watts, crecieran en importancia. Y una tan consistente, como para considerarse a ambas versiones de Infinity War y Endgame en cuanto a envergadura y espíritu.

¿Qué significado tiene eso para Disney? Inversión. Tanto Eternals como la también próxima Shang-chi and the Legend of The Ten Rings de Destin Daniel Cretton son películas de altísimo presupuesto. Tanto como para que hasta hace dos años fueran consideradas los proyectos más ambiciosos de la fase cuatro. Lo mismo que una eventual secuela de Black Panther. Pero a raíz de lo ocurrido durante la pandemia, el trío de películas se encuentra en una posición complicada. En especial la dirigida por Cretton, destinada a abrir la puerta a un nuevo universo y emparentar magia y seudociencia, a la manera del Doctor Strange. La gran pregunta es si la película incluso llegará a las salas de cine. Y de hacerlo, cómo Marvel logrará vencer la resistencia del público a volver a las salas para presentar un producto sin ningún arraigo en los fanáticos de su MCU.

Por si eso no fuera suficiente, Black Panther carece de protagonista luego de la trágica muerte de Chadwick Boseman. Marvel anunció que no sustituiría al actor, por lo que el universo planteado por Ryan Coogler debe replantearse de cero. Y al parecer es esa necesidad lo que yace en la producción sorpresiva de una serie basada en Wakanda (y sus personajes), en la que quizás podría explicarse la transición de la cabeza visible del país ficticio. Además, claro, de presentar a un posible sucesor. Pero la película es un símbolo étnico, por lo que el estudio considera sus movimientos con especial cuidado.

Y volvemos al problema de Black Widow, que bien podría ser el primer fracaso en taquilla de Disney. La película será la primera en llegar al cine después de la pandemia. No obstante, no las tiene todas consigo: lo hace después de una larga ausencia de la franquicia y para contar la historia de un personaje fallecido. ¿Correrá el riesgo el público de ir a las salas para conocer el pasado de Natasha? Se trata sin duda de un personaje muy querido, pero no está claro si con la suficiente influencia para evitar pasar inadvertida.

Por ahora, Marvel confía en sus series. El resultado de Wanda/Vision ha sido extraordinario, aunque ya hay voces críticas que insisten en que tiene toda la apariencia de una película dividida en nueve segmentos individuales. The Falcon and the Winter Soldier ha levantado una considerable expectativa, pero no parece emparentada con la historia de multiversos que se anuncia para la fase cuatro. Y, por último, está Loki, que todavía es una curiosidad y ha sido llamada, de manera muy directa, un fan service para los seguidores del personaje. En cuanto a Secret Invasion, la animada What If…?Ms. Marvel y Hawkeye hay pocas noticias. Y al parecer todas se resumen en una palabra ambigua: en producción.

Y en una galaxia muy, muy lejana

El 10 de diciembre de 2021 se anunciaron 10 series nuevas del universo Star Wars y una película, lo que contradijo las declaraciones recientes de Kathleen Kennedy. Un año antes, la cabeza visible de LucasFilm aseguró que la compañía daría “un paso atrás” para analizar posibles errores en la explotación de la saga. Pero el éxito de The Mandalorian catapultó el interés sobre la franquicia a un nuevo nivel, por lo que Disney cambió de opinión.

¿El resultado? utilizar al nuevo gran éxito como una catapulta para futuros spin off de la saga. La maniobra incluye al icónico Boba Fett (Temuera Morrison), Ahsoka Tano (Rosario Dawson) y una producción de la que se sabe muy poco StarWars: Rangers of the New Republic. Esta última, al parecer estaría protagonizada por Gina Carano, la leal Cara Dune en The Mandalorian.

Pero, hace unos días, Carano fue despedida debido a sus opiniones controversiales y LucasFilm dejó claro “que no la contrataría de nuevo”. Eso deja un espacio, no solo en The Mandalorian, sino también en el futuro programa. Varios de los rumores apuntaban que Carano sería el rostro visible de una nueva generación de personajes de la galaxia exterior, que completarían el Universo Star Wars a la manera Disney.

Incluso tener a Carano al frente era un requerimiento a su público inmediato. La actriz se había hecho de una sólida base fandom, que celebraba la progresiva envergadura de su personaje. Y aunque LucasFilm no ha dejado claro qué ocurrirá con Dune, es más que probable que simplemente la nativa de Alderaan desaparezca del programa. Lo que también, claro, quiere decir que saldrá de la mitología que rodea (o podría haber rodeado) a su personaje en StarWars: Rangers of the New Republic. Un punto menos para un programa del que sabe más bien poco y que, de hecho, basaba su expectativa en su relación con The Mandalorian.

A lo anterior habría que agregar que la otra estrella de uno de sus futuros programas, Rosario Dawson, también fue acusada hace unos meses de comentarios transfóbicos. La actriz se apresuró a negar lo que había ocurrido, pero aun así el riesgo de un posible juicio debido a lo ocurrido sigue acechándole. En declaraciones a Vanity Fair, luego de su publicitado debut en The Mandalorian, la actriz se apresuró a dejar claro que todos los rumores a su alrededor se trataban de un mal entendido. “Todas las denuncias de discriminación han sido desestimadas por la persona que las hizo y, como ha dicho, el hecho de que esto provenga de alguien a quien conozco desde que era adolescente, la mejor parte de mi vida y a quien mi familia estaba tratando de ayudar como lo hemos hecho muchas veces en el pasado, realmente me entristece. Pero todavía tengo una gran empatía por ella”. Con todo, después de lo ocurrido con Gina Carano, la gran pregunta radica en qué ocurrirá con Dawson, si el “malentendido” no llega a aclararse del todo. ¿Sufrirá otra baja sensible Disney Plus?

Para hacer más complicado el panorama, Disney Plus anunció también que la película Rogue Squadron (parte del universo Star Wars) estaría dirigida por Patty Jenkins. Pero la directora acaba de recibir un duro revés creativo y crítica luego del fracaso considerable de la secuela inmediata de Wonder Woman que dirigió para Warner. ¿Seguirá en pie la producción como una obra de autor, ahora que Jenkins ha demostrado que sin el guion apropiado puede cometer complicados errores argumentales? Una incógnita que resolver.

And money, money, money

Disney sigue siendo el estudio más rentable del cine. Pero también tiene dificultades para encontrar el equilibrio entre inversión y pérdida. Eso mientras los problemas derivados de la pandemia no cesan. Todo parece indicar que, a pesar del formidable desempeño en suscriptores de Disney Plus, todavía no hay una fórmula real que le permita sustituir a la sala de cine.

Un buen ejemplo es lo ocurrido con Artemis Fowl de Kenneth Branagh. La película se considera una de las peores de 2020. La producción terminó en el streaming ante el riesgo de una proyección en salas vacías y recibió críticas demoledoras. Se incluyó sin costo, pero con una gran parafernalia de publicidad poco efectiva. Se considera un fracaso de la compañía. Tampoco contribuyó a aumentar los suscriptores de Disney Plus.

Por otro lado, la experiencia de Hamilton (incluida sin costo y convertida en un éxito de crítica) logró un renovado sentido de la importancia del streaming para la compañía. La película, basada en el exitoso musical del mismo nombre, se convirtió en una celebración a no solo la trayectoria del espectáculo, sino a su concepto. Para finales del mes de su estreno se había convertido en el contenido más exitoso del estudio en su versión online. No obstante, varios especializados se preguntaron si el éxito se basaba en el hecho de ser gratuita.

Pero la prueba de fuego llegaría con Mulan de Niki Caro. La película -rodeada de controversia- no convenció a fanáticos ni a críticos. Señalada como muy norteamericana para los chinos y muy asiática para los occidentales, fue destrozada por la crítica. El filme fue incluido bajo costo premium en la plataforma, mientras distribuidores de todo el mundo reclamaban la decisión. Y aunque se anunciaron cifras considerables de ganancia, lo que pudo ser el mejor live action del estudio terminó por ser una decepción. Una en especial dolorosa, siendo su versión de 1998 una de las películas animadas favoritas de buena parte del fandom de los clásicos de Disney.

En diciembre, Disney estrenó directamente en la plataforma online Soul de Pete Docter. La segunda película Pixar del año llegó al catálogo sin costo, lo que la convirtió en un éxito de audiencia inmediato. No obstante, la crítica la encontró “inclasificable” y hubo largos debates sobre su contenido “adulto”. Tampoco fue posible analizar su reacción sobre el número de suscriptores. No obstante, unas semanas antes y todavía sin saber la repercusión que tendría la película, ya Disney había anunciado que buena parte de sus filmes llegarían a la plataforma online, casi al mismo tiempo que a las salas de cine. Algunas con costo premium y otros de forma gratuita.

Todo el panorama parece indicar que Disney no las tiene todas consigo a la hora de analizar qué paso dará a continuación. Sin atreverse a una estrategia radical como la de HBO


MAX, todavía hay preguntas sobre cómo afrontará la compañía un año en que los estrenos pueden estar sujetos a cambios bruscos. O al menos a rectificaciones de calendarios que puedan afectar la unidad de su cronograma. Eso, mientras varias de sus producciones siguen detenidas y otras tantas pasan a un segundo discreto segundo plano.

¿Está cerca el final de la era Disney? Al menos es evidente que el estudio no las tiene todas consigo ahora mismo.

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