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“El Barquisimeto que viví y el que me contaron”: Crónica de una ciudad a sus 468 años de fundada

Así tituló en la crónica del 2011 el periodista fallecido Víctor Barranco, para reseñar parte de la historia y los personajes de Barquisimeto

Monumento El Obelisco

“No hay cosa que motive y una más, que la nostalgia. El recuerdo es siempre un espacio para compartir gratamente, sobre todo en esta ciudad donde la historia marginal, es una crónica compartida en la tertulia familiar…a veces solo en la intimidad del encuentro ocasional”.

Así comienza la crónica publicada el 14 de octubre de 2011 por el fallecido periodista larense Víctor Barranco, quien durante su destacada y amplia trayectoria como profesional de la prensa escrita, radio y televisión, supo interpretar y narrar la historia de Barquisimeto y sus personajes, para dejarla como legado a las futuras generaciones de que habitan en la ciudad hoy cumpleañera.

El recordado periodista Víctor Barranco

Esta ciudad donde personajes asidos al desvarío, a la pobreza extrema, a esa evasión de la razón que trastorna conductas convertidos en poesía, en canción repetida, en referencia hermosa de una época que no termina de despedirse de la memoria colectiva; sitios de diversión sana que se fueron con la inseguridad.

Un Barquisimeto que reposa en la memoria, en las vivencias, en el recuerdo de quienes compartieron este espacio de encuentros, de bonhomía, de apego a lo poblano que hoy nos negamos a olvidar. Un entrecruce de caminos, de culturas, de vivencias que nos convirtieron en un gran pueblo lleno de hospitalidad, de rincones familiares, de sitios de esparcimiento, pero sobre todo en un espacio para el desarrollo a partir de lo mejor de su gente.

Por ello no solo los más cuerdos tienen lugar en su historia, sino también los irreverentes de la razón como Richardi fanático de las bebidas espirituosas, Isidra La Veragacha quien en el hombro derecho cargaba una “Marusa” hecha con tripas de caucho llena de piedras, y en la otra la cañabrava con que solía asustar a los muchachos, aunque a ninguno llegó a hacerle daño; Pablera un músico que vendía su arte, tocaba su cuatro y arrimaba el instrumento para que la gente colaborara con él, entre otros, pincelados por la musa de Juan Ramón Barrios –quizás nuestro más prolífico compositor con algo más de 800 canciones grabadas- haciendo de las debilidades o excesos pasajes musicales, estrofas para cantos, excusas para serenatas.

Al igual que Hilarión y su inmancable cabo de tabaco de mecha; El Pirrango con su mano metida en la axila izquierda haciéndola sonar para acompañar su canto; Agapito, que no Gutiérrez, y su famosa lata; El Caimán con su inmensa boca llena de chimó; El Gavilán, Guachirongo, La Loca María…hasta ese poeta de la pancarta que es Argenis Jiménez en su feroz y hermosa lucha por su reivindicación, su vida, su inmejorable testimonio de una vertical consecuencia con su verdad.

El inefable “Pastelito”, hombre de verso fácil y de doble sentido que entusiasmó a más de un aficionado al béisbol con aquello de “yo conozco un jonronero / que batea muy duro / cuando va para primera / aprieta muy duro el pasteliiiiiito”. Marquitos el de las natas, los quesos y la música “enlatada”, asiduo del Palacio Radial. Aquel Fiscal de tránsito llamado Boletica, que era el terror de los conductores en la Avda. Venezuela.

Medicamentos como el azul de metileno o la violeta genciana para los “corrimientos” en las encías, aceite vermífugo o sal de uvas picott para la depuración estomacal. El aceite de bacalao. La emulsión Scott. Optalidón, Cafenol, Buferín o Conmel para el dolor de cabeza. Mentol Davis. Entero-vioformo para la “seguidilla”. Old Spice, Yardley o Atkinson como colonias, sin olvidar la Jean Marie Farina o la 4711.. Bay Run o Alcoholado Glacial con el pingüinito para los masajes. Los parches porosos para los dolores. “Los sobadores” especialistas en la “soba” para cualquier músculo lastimado o torcedura.

Las comadronas signando la llegada de los nuevos barquisimetanos. Las cajas de detergente con vajillas o avioncitos y hasta cubiertos de regalo. El azúcar en terrón como una exquisitez para el café. Los discos de 45 de colores. Los LP. Las rockolas pa´ llorá y bebé. Los radio transistores. Los pick up. Los picoteos. Los patines Winchester de 4 ruedas de metal. Las reglas de cálculo que le daban al estudiante una “sapiencia” bien particular.

Cantantes y músicos como Ceferino Romero. Chichito Rosales. Bertica Medina, Antonio Heredia, Los Incógnitos, Elías Rivero, Adrianita, Agapito Gutiérrez, Abraham Ojeda, Los Torrealberos, Tríos y agrupaciones donde dicen que el destacado y reconocido colega Juan Bautista Salas tuvo destacadísima participación. Además de Rafael Miguel López, Napoleón Arraiz maestro y serenatero, La Mavare, Juancho Lucena, Antonio Carrillo, Los Segura importados desde Duaca, Los Románticos llegados para fiestas desde Carora, Napoleón Lucena, Pablo Canela, Petrica Rosales, Carmen Luisa Albí –La Alondra Carabobeña- Ana Mercedes Oviedo, María Tescari. El Dúo Concordia, Los Hermanos Gómez, Los Ases Negros, Pedro Salas, Los Rafas, Los Criollos de Nueva Segovia, Los Criollos de Lara, el cantante lírico Perucho Salas, Cheita Quintana, Felix Morón, Bertica Medina, Pastor Sequera, Lesbia Espinoza en Don Bau, Los Juan Quinchoncho, El Trío Tatuaje de Miguel Ángel Barrios, Luís Enrique que fue el primer larense en triunfar en Sábado Sensacional y vender decenas de miles de discos, Ernesto Castillo, Héctor José con Ven Amor, Picihirilo , Mastacle o Carlos Bereciartu quien después fue alto ejecutivo de RCTV y quien en las fiestas de Bararida donde las Izaguirre, en la vereda 4, daba sus primeras notas “encima” de los discos de José Luís Rodríguez y la Billos. El inigualable Oswaldo Daza, y “Tú Me Acostumbraste”. Pedro Hernández, sus boleros y tangos haciendo vibrar los amaneceres regionales.

Las fiestas de Carnaval del Ayarí, donde las comparsas asistían gratis y tenían derecho a una botella y a un cotillón, y donde las negritas aparecían haciendo saltar el pacato pudor de entonces. Luís Moreno, Morenito. Luís Murrieta, Nico Castillo, mi padre Víctor Barranco Graterol, Luís Barroeta, el Profesor Alvarado…entre sus muy conocidos presidentes. El Centro Social para la alcurnia local de la época, gerenciado por el Sr. Pereira, el Club Comercio vecino de los Sasso recibiendo a Billos, Los Melódicos, Orlando y Su Combo, Los Corraleros de Majagual; el Country Club con la fiesta de sus quince quinceañeras con Los Monjes de Caneca como bebida de lujo y Presidente, que era el guarapo del gordito de Michelena…lo mejor de entonces.

El Cuatricentenario, el América, El Círculo Militar, con los mejores bonches. La gallera de la 23. El Rincón de Lesbia en el Don Bau, dándole rienda suelta a la bohemia. Elia de Briceño y sus encuentros en aquel hermoso rincón donde hoy funciona la Fermín Toro en Cabudare. Don Tulio Fernández anfitrión de artistas en su casa La Ñapa y poeta en su intimidad. El Pin Lara como la fuente de soda y sala de Bowling más moderna de la ciudad. La fuente de soda de Cada en el Arca y en Beco marcando pautas como sitios de reunión de los más modernos. El Cubanito en la Vargas introduciendo el Club Sándwich y la merengada de maní, servida en su propio carro.

El Tip Top en la 20 donde hoy es Casa Monasterios. La parrillita de a 2 Bolívares en la Vargas con la Venezuela junto a la arepa frita con mortadela y tomate a solo real y medio, y la que recordaba Jesús Cañizo en la 21 entre 21 y 22. La tostada del Terminal de la Vargas. La del Orquídea en la 45 detrás del Cementerio. Las areperas La California y la 25, donde solía acudir Renny Ottolina. Las de Patepalo. El carrito de la Panamericana con la 29 y sus famosas arepas de carne molida. El Bigote en el oeste de la ciudad. Los restaurantes de Pavia, donde el chivo sigue siendo el rey de los fogones. Mi Juguito en la 17 con la Avda. Vargas. Los famosos quioscos del Parque Ayacucho y su Lomo Prensa’ o. Los Carpinteros en la Plaza La Mora. La Cabaña en la Avda. Vargas una de nuestras primeras marisquerías, cuyo dueño se suicidó en el propio local.

El Abuelo, una cervecería que implantó un estilo de birras que se hizo común. El restaurante Aurora al lado del mercado en La Concordia con sus platos de pasta a 1,50 y el bisteak a caballo a 5,00 Bs. La pizzería New York en la Avda. Vargas. El Tiuna como salón de bailes. El Yara diagonal a La Botella de Bararida, botella que originariamente era de una marca holandesa (Heineken). La pensión Santa Ana precursora de El Príncipe. El Restaurante del Negro Blanco frente al Edificio Nacional, llamado después La Parrilla de Don Juan cuando el negro se fuera a Duaca a hacer política, y figuras con las raíces de árboles con gran éxito durante muchos años. El Restaurante del Hotel Lara comandado por ese Cubano que acogió a Venezuela en el corazón Oscar Maestre, quien nos mostró la primera buena cocina internacional.

El Hotel Rex. El Internacional que fue el primer edificio grande de la ciudad. El Nueva Segovia que hoy le sirve de sede al rectorado de la UCLA. El Hotel Curumato y su Salón Azul. El Príncipe abriendo la brecha de los hoteles modernos. La Hostería Obelisco. El Hotel Chama en la Avda. Lara. El Hotel Comercio en la 20 de Don Amparo Hernández. El hotel Avenida en la Vargas de Antonio del Reguero Villafañe, propietario también del Instituto Educacional Venezuela. Restaurantes como El Chicote al comienzo de la Avda. 20, Pizzería Europa y Restaurant Alegría en la Pedro León Torres. Mi Lechón que comenzó en la 15 y luego se trasladó a la 20 con la 10 hasta terminar en la Redoma de El Obelisco en llamas.

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La Estación del conocido Hilario en la sede del Ferrocarril. El Dragón de Oro mostrando sus exquisiteces asiáticas en la Avenida Vargas. Un restaurante árabe en el patio de una casa de familia en la 22 con la Venezuela. El Pollo a la Broaster en la Avenida Lara, a la entrada de la Urbanización del Este. El Biblo´s en el CC Crisser con su decoración en azul y blanco. El Eduardo, antigua casa de Gerardo Pérez Lugo donde hoy funciona V+TV. La Posada del Navegante en la antigua residencia de los padres de Mariano Briceño, donde hoy funciona la Funeraria Metropolitana. La Primavera en la que fuera residencia de los padres de Beatriz Helena Álvarez en la Avda. Lara. El Candil uno de los más grandes sitios para espectáculos en la Avda. Pedro León Torres. Mi Fogón en la Avda. 20. El Jardín Zulia, palacio de las “frías” y el dominó, regentado por El Catire en la Avda. 20 con la calle diez.

Los Piconeros donde la gente del CEDES, la UCO, UCOLA etc., pasaban los nervios de los exámenes a punta de agarrar el “águila por el pico”, La Papa Brava, famosa por servir con “las frías” una papa con un guiso picante…El Cisne Azul donde se compraba anís o ron a cualquier hora de la noche, allí donde Fausto antes de salir de Serenata. La Francia, frente al Teatro Juáres. La Perinola. El Cambural que hacía, y aún hace, las delicias de la gente del Lisandro Alvarado y a quienes ese grupo musical de excelente voces y mejores personas que es Santoral rindió homenaje en la desaparecida Parrilla del Este de Luís Castillo; así como en La Estación de la Avenida Lara, lo hacían la gente del San Vicente de Paúl. El Café Bolívar, el Bar K, El Ayacucho, La Crema, El Venezuela, Marazul con su famosa piscina y su concurrida pista de baile, La Morenita, Macuto y sus paseos y aquella novedad de “poner la rockola a control remoto”…desde la mismísima pista de baile.

La Plaza de Santa Elena para ensayar serenatas, su fuente de soda para animarse en la madrugada, y donde se dieron las partidas para las carreras de carritos YMCA durante mucho tiempo, y mucho campeón nacional e internacional en la especialidad… y una discotequita bien privada que estaba al fondo de la misma para compartir complicidades. La piscina de La Mata, El Mirador El Manzano donde iban a escaparse los embadurnados de Eros. Sebastián Velasco en su Club Japón organizando partidas de cartas…era parte del menú de diversión de esa Barquisimeto grande y hospitalaria que hoy nos luce distante. La primera discoteca quedaba en la Avda. Venezuela con la 37, en la acera norte, se llamaba Las Brujas y realizaba Vermouth bailables. Después Atenor Iturralde la convirtió en el Club de la Llave. Luego El Elefante en la misma avenida en las cercanías del cine Venezuela. Después El Sótano en la Av. Vargas que con el tiempo se convirtió en El Gato Negro. La Terraza en la Vargas. Constelación 2000 en el CC Río Lama. La Caverna en El Crisser. Pero la más famosa de todas fue El Safari, ubicada allí en la 17 muy cerca de la casa de COPEI…esa copó todo el escenario durante muchísimos años.

La Boite Las Turas en la Hostería El Obelisco, hospedaje y centro de grandes eventos en algún tiempo gerenciada por ese destacado empresario de los medios radiales que es Fredy Andrade Alvarado, con lo último de la farándula. Las presentaciones en esos ambientes de sendos programas en vivo a través de las emisoras radiales de manos de Don Napoleón Agreda Herrera y Don Abraham Jiménez dos catedrales de la radiocomunicación nacional. Rafael Ángel Segura, el mejor testimonio regional de la empírea, fundando emisoras de radio, tenerías, entidades bancarias.

Amílcar Segura el hermano bohemio, creando, componiendo, convocando cada 31 de Diciembre a la reflexión en los últimos minutos del año y a quien se debe la Plaza en honor a la Madre frente al Aeropuerto Internacional de Barquisimeto. Ambos haciendo de la radio un elemento de desarrollo fundamental en lo económico y en lo cultural. Fundando el Banco de Fomento y promoviendo el Banco de Lara. Ellos, quienes trajeron a Agustín Lara, Tito Guizar, Hugo del Carril, Libertad Lamarque. Ligia Villanueva la gran ejecutiva de la radio haciendo, creando, en medio de un desarrollo sin precedentes en los medios. Siendo la primera mujer de responsabilidades gerenciales reconocida en la ciudad.

Otto Javitt Náder Director de Radio Barquisimeto y voz estelar de la radiodifusión nacional, Rafael Teodoro Chávez el primer productor independiente, con la Matinée del 5 y 6 o el Plan Purina si camina; Oscar Cumare Mendoza dirigente sindical, productor, y cantante de éxito, Bismarck Díaz Fuenmayor una recia voz que endulzaba la audiencia femenina en las noches, Felo Partidas y su gran conocimiento de la nuevas tendencias musicales, Teodoro Leal Aranda con su voz y su talento al servicio de la educación en la Academia Los Andes (primer semillero de la locución regional), Fredy Andrade Alvarado mostrando orgulloso el gentilicio como imagen de Radio Caracas Televisión,  Víctor Torrealba Leal y su Amanecer Campesino, Luís Batista Mora, Rafael Palacios López con su voz y su talento haciendo de maestro en el periodismo radial, Pedro Sánchez Rodríguez, Orlando Fernández Medina consolidando el periodismo de opinión, José Santos Colmenares poeta y periodista, Pedro Pablo Alcántara locutor e historiador, también de grandes fans en las noches barquisimetanas con el Correo (¿o club?) de Las Brujas, el diseñador de Radio Juventud quien se adelantó a las emisoras de Frecuencia Modulada que después emularon su estilo a nivel nacional, pintor reconocido Don José Martínez Guaidó. Cruz Pantoja Cárdenas, una de las mejores voces de la locución de siempre.

Roger Soto Arrieta, el más respetado de los líderes sindicales del medio, excelente locutor, llegó a presidir la legislatura regional y hoy dirige Radio Tricolor. Isaac del Moral, orientando sobre el Barquisimeto de siempre. Blas Federico Jiménez de proyección nacional, Ramón Ramírez de ejecutivo palacio radial a próspero radiodifusor, Eligio Anzola Anzola, María Ríos, Germán Lucker, Antonio Vásquez Cárdenas, Rafael Guillermo Zamora. Vladimiro Rivas una escuela en el periodismo radial. Rafael Palacios López como cabeza de Notidial. Víctor Manuel Salas y su inefable estilo, Pedro Vides Heredia y su particular humor, Germán Antonio Roldán, Juan González de grata memoria, Casta J Riera locutora y maestra, fundadora de los primeros centros de enseñanza técnica; Manuel Felipe López y César Brito con Recital del Aire. Elides J Rojas y sus programas deportivos. Transistor 610 con Pepín Martínez Hidalgo y Napoleón Agreda Herrera.

Ese fenómeno de la radiodifusión regional que fuera Prensa Libre con Víctor Torrealba Leal, Freddy Andrade Alvarado, Teodoro Leal Aranda, Alexander Freitez Pulido, El poderoso Chichito Meléndez Arce, Lázaro Aranguren, Pedrito Timaure, Eglee Herrera, Nancy Vargas, Marcos Coronel Nadal, Lilian Villalobos, Martha León, Johnny Mujica, Fernando Martínez,.…y decenas de periodistas y locutores que hicieron escuela en el mismo. Pedro Zárraga Barreto autor de Pipiriguà con sus programas infantiles, Mireya Fonseca una de nuestras primeras locutoras y luego periodista de fuste. Elsy San Román, Juan Meléndez Santelíz, Carlos Vizcaya, Gerardo Brito y su nacionalmente conocido programa Los Venezolanos Primero, a quien convencí para que lo llevara a la televisión donde ha repetido su aceptación; Pino Colantoni con el primer programa en italiano; Ramón Pastor Guédez, Nicasio Salas, Giovanni Escalona, Humberto Saavedra, William Bracamonte, Gaudys Lucena, Ulloa Gil, Orlando Asuaje, Manuel Amaro Piña, Mario Depol…y tantos otros que hoy, injustamente, escapan de mi memoria.

De igual manera los Polos y los Posicles de Las Nieves y El Polo. Los morochos de fruta que valían una locha. O La sirena de la Galletera El Ávila (la de las famosas Galletas María) a las 12 m señalando el medio día, y la gente persignándose al oírla. El vendedor de majarete, con su vitrinita blanca con ruedas. El de Alfeñiques con su bandeja llena servidas sobre hojas de naranja. La Chicha A1. El ron con jugo de toronja. Las fiestas psicodélicas. La colita Grapette. La crema soda Marbel. La colita Astor, la Dumbo. Ir al cine y comprarse un Aeromints o una pastilla de menta Conversación para estar con la novia después de la misa de 10. El chicle bazooka que tenía tatoos para los niños de la época, o una caja de chicles adams de tutifruti que valía solo medio y que una vez vacía uno se le daba al hermanito necio de la joven que visitábamos, para que la sonara como pito.

El techo corredizo del cine Barquisimeto. La modernidad del cine Venezuela. El Palco del cine Rialto. Las películas censura X del Teatro Lara. El Autocine para estar a solas con la que te conté. El Rialto donde se intercambiaban a su entrada suplementos y novelitas de vaqueros, sobre todo las de Marcial La fuente Estefanía. Las motos Honda que vendía Don Nico Castillo, la Yamaha de Martíni, las Bicicletas Raleigh, los relojes Nivada Colorama, los Paper Mate, las Vespa, las Lambretta, los famosos Gogomovil un carro pequeñísimo que mucho se vendió en la ciudad. Los relojes Lanco, Mulco, Nivada, Omega. Los banderines que obsequiaban todas las empresas y que se convirtieron en coleccionables para muchos.

Para el buen vestir, La Casa de los Casimires de Aniello Mónaco, Trajes Paone, El Salón Americano, La Estrella Roja de Yebaile Manzur, La Rosa Azul de Antonio Pallota, Dovilla, Blanco y Negro, La Media Luna, El Pabellón Rojo, Trajes Mens del recientemente fallecido Narciso Tapias, Almacenes Linares, El Palacio de La Seda, La Joya de Occidente, La Perla. Novedades Gladys. Blanco y Negro. La Media Luna. Calzados Rex. Sears. La “Lucas”. Casa Consentino, Novedades Japonesa, Joyería Clepsidra para los grandes regalos. Los zapatos 4 coronas que se compraban en Cúcuta y eran símbolo de estatus. Las camisas Opus con una liguita en la cintura. Las Mac Gregor. Los zapatos de patente Calfi Corfan. Los trajes Mao. Los alfileres de oro atravesando el cuello de la camisa de corbata. La “pulida” de los zapatos en La Francia, antes de ir a una fiesta. Los zapatos doble suela. Los trajes brillantes. Los pantalones tornasol. Las botas. Las camisas tejanas… el mercado de San Juan. Los zapatos Super. Los Rex. Los US Keds para deportes. Los pantalones de caqui. Los nacionales de caqui Palo Grande, y los importados Ruxton.

Las damas comprando en Tropicana, Montreal, Selemar…en la época cuando no podían entrar con pantalones, o sin velo a misa y las sandalias doradas eran signo de libidinosidad. El Chimó El Vencedor de Don Emilio Castillo, quien junto a Manuel S. Cordero, Nelson Leiba Tamayo de Vogue, Los Zubillaga y sus farmacias, López y Villegas de Lovisa, Yayo Severino con La Ibérica y Ferretería Miranda, Materiales Mendoza, Rafael López, Los Hermanos Segura, Los Saldivia en el comercio, Manuel S Cordero en el negocio del combustible. Don Gabriel Freitez, Don Francisco Luigi con la primera floristería de alto vuelo (El Parque) y una gran y moderna imprenta; Flores Gloria, Don Víctor José Rodríguez en el negocio ferretero, Luis Linares en el mercado de las telas, Dorante y Martínez en el negocio inmobiliario, el Dr. Antonio Jiménez y Casa Agrícola, los Herrera, Carlos Luís Barrera, los Guillén y Domingo Bravo manejando el negocio inmobiliario de entonces a través de Agencia Bravo y Agencia Guillén; Amorfiel Martínez, Los Parra, Vicente Furiati, Ildemaro Guillén, Raúl Azparren, quien con la Fundación de la Sociedad Amigos de Barquisimeto contribuyó a la creación de instituciones de educación superior y a otras obras fundamentales para la ciudad.

Antonio Bujana, Fiorito, Chaibán, Cordero Moreno innovando con UNIPREC junto a Antonio Benítez Méndez ex Presidente del Concejo Municipal, Los hermanos Bustamante liderando las Opticas, Velazco, Briceño Ecker, Gómez Peraza, Saldivia, Eduardo Gómez Tamayo, Hermanos Gómez Sigala, vinculados determinantemente al desarrollo de la prensa y economía regional y nacional; Faroh, Villegas, Mariano Kossowski pionero de la televisión regional, primero con sus corresponsalías y luego con sus programas desde el interior como “Actualidades Terepaima”, “Actualidades Catatumbo” que dieron paso a PROMAR TV, los Carmona Perera y los Carmona Palenzona en el diarismo regional, los Sigala, Dieter Sidow y Omar Montero construyendo el CC Los Leones, José Emigdio Sánchez Ostos, Anzola, González, Lozada, Vegas, Arispe, los Hermanos Sallusti, el extinto Grupo Lara promotor de Bancos, múltiples empresas y el Centro Comercial Arca, Rita Betancourt desde el Concejo Municipal, desde la Asociación de Secretarias y ahora desde Las Trinitarias aportando su talento y su don de gentes a la ciudad, Mirla Alayón recogiendo con su pluma y su sensibilidad día a día el desarrollo social y sus vaivenes.

Fruto Vivas, Herman Garmendia, Salvador su hermano, Carlos Arbelaez. Beatricce Viggiani. Giuseppe Millito, Dori Parra de Orellana, Pepi Montes de Oca, Guillermo Luna, Juan y Miguel Romero Antoni, Said Padua Coronel, Gustavo Jaimes, Monseñor Marceliano Moreno, Monseñor Marcial Ramírez Ponce, Monseñor Fiol, Monseñor Críspulo Benítez F, J.M. Pérez Coronel, Omar Díaz Quiñónez, Argimiro Bracamonte, Francisco Cáñizales Verde, Armando Riera, Carlos Zapata Escalona, Enio Anzola, Juan Páez Avila, Héctor Mujica, Antonio Herrera; esa vida de poesía que encendió corazones en la rebeldía de entonces y que vivía en la vereda 14 de Bararida Argimiro Gabaldón; Domingo Perera Riera, Don Luís Gallardo esa reserva moral testimonio de una ejemplar vida; Los Cordero Agreda, los Yépez, Don Elías Saap y su hijo empresario y político destacado, ex gobernador del estado, Samir Saap Cárdenas.

Doña Esmirna de Almao, Vilma Fernández Valenzuela, entre otros, formaban la fuerza de empuje en la economía regional. Casas deportivas emblemáticas desde El Salón Mixto, pasando por El Teide, hasta Polisport de Alexis Saldivia. Ventas de discos como Caribenca de Carmelo y Benicio. Barberías como Salvatore en la 25. Petit Trianon de Miguel Angel Silva. El Estuche de Oro de Juan Bautista Martínez. Doré de Antonio Méndez. Morán de Juan Bautista Saavedra. El Fígaro de Aníbal Terán. El Arte Francés. 5 de Julio de Pío Valera. Elite de Pío Zavarce. La de los Hermanos Tona. Y aquella famosa en la carrera 19 con la treinta y tanto donde cobraban un real parado y real y medio sentado. También fueron famosos los sitios de diversión adulta, la zona de tolerancia. Llamada entonces los kilómetros, allende el Obelisco. Un personaje, sin dudas, que referenció esa zona y su actividad fue Mercedes Lobatón quien convirtió sus negocios en referencia nacional, y en derivación de sustento para decenas de niños abandonados a quien tomó a su cuidado. La conocían por un imponente Cadillac Lila que conducía. Igualmente Amparito. Algunos dicen que La Negra Susana y otros lo desmienten. Fueron famosos el Kilómetro 1, El Bosquecito, El Bosque El Nuevo Cari, La Selva, El 7 Rojo famoso por las atracciones que presentaba y por el ambiente de lujo que allí se ofrecía.

También marcaron a la ciudad, La “Maternidad” diagonal a la Plaza San Juan. El Hospital Central con los servicios de General, Privado y semi-privado. Los autobuses rojos, los amarillos, los azules; las tres líneas que recorrían Barquisimeto por solo un medio. El fuerte o “cachete” regalo de los padrinos en ocasiones especiales. Los “carros de plaza” los “por puestos”. Los sacamuelas. Los caramelos de coco. La ñapa en las bodegas. Los “mediecitos” de plata en las tarjetas de Bautizo.

En fin, un Barquisimeto para disfrutar que se nos ha ido quedando solo en la memoria a la espera de ser no solo recordado, sino que recogido para que las nuevas generaciones se enteren de un ciclo de vivencias que, a manera de vuelo rasante y con muchas omisiones por razones de espacio, tratamos de abordar en esta edición con motivo del Día de Barquisimeto, testigo de excepción de estos hechos, y referencia fundamental a la hora de estudiar nuestra historia cotidiana, ésa escrita por todos… todos los días. Parte del Barquisimeto que he vivido, y parte del que me han contado”.

Lic. Víctor M Barranco C. (+)

14-09-2011