Dependencia Emocional ¿Cómo superarla?

La dependecia emocional se caracteriza por una adhesión afectiva excesiva de una persona hacia otra. Teniendo como consecuencia, idealización, falta de límites, sumisión, baja autoestima, intensidad y miedo a la soledad.

Superar la dependencia emocional no siempre es fácil, pero con el tratamiento adecuado se puede lograr. El primer paso consiste en asumir que se tiene un problema que necesita solución.

Es importante que se genere conciencia de la dependencia poco sana hacia otra persona, una dependencia que impide ser feliz y afecta el desempeño cotidiano, provocando malestar.

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Dependencia Emocional

Síntomas de la dependencia afectiva

Si sufres una dependencia afectiva, examina si tienes algunos de los siguientes síntomas o si estas situaciones te resultan familiares:

  • Necesito mucha atención de mi pareja para sentirme bien.
  • Tengo miedo al rechazo de mi actual pareja.
  • Exijo constantemente muestras del cariño que la otra persona siente por mí, de lo contrario, pienso que no me quiere..
  • A menudo, me siento vacío/a.
  • Necesito saber que soy la prioridad de la otra persona.
  • No sé qué hacer cuando no tengo a la persona que amo cerca.
  • A menudo, siento ansiedad, culpa o enfado.
  • Soy muy celoso/a en las relaciones de pareja.
  • Tengo que estar todo el rato acompañado para divertirme.
  • He descuidado mis aficiones y abandonado a amigos y familiares.
  • Mi mundo gira alrededor de una persona, que se ha convertido en el centro de mis pensamientos y preocupaciones.
  • Me siento más ansioso, experimento problemas para dormir por las noches y a menudo siento impotencia y/o desconsuelo.

Características de las personas dependientes

Estas son las características más comunes:

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  • Avidez afectiva. Quien sufre una dependencia emocional, experimenta una necesidad constante de estar al lado de la persona amada, cuando no puede, recurre al móvil de manera obsesiva para mantener el contacto. Su dependencia es tan grande que llega a ser agobiante, pero no acepta de buen grado que el otro reclame su espacio, al contrario, le insta a abandonar sus actividades para que esté a su lado.
  • Comportamientos sumisos. El dependiente emocional idealiza al otro, por lo que asume una relación de subordinación. Como tiene miedo de que la relación termine, se comporta de manera sumisa e incluso acepta ser humillado por la persona amada. El dependiente puede llegar a aguantar casi todo, con tal de que la relación no se rompa porque sin ella, perdería el sentido de la vida.
  • Baja autoestima. La persona con dependencia afectiva generalmente tiene problemas de autoestima. Suele recriminarse por sus errores y se denigra constantemente, minimiza sus logros y maximiza sus fallos. Esta persona no se siente satisfecho consigo mismo y no confía en sus capacidades y criterios.
  • Necesidad de agradar. Las personas dependientes suelen buscar continuamente la validación externa, necesitan causar una buena impresión, por lo que intentan satisfacer en todo a los demás. Cuando no obtienen esa aprobación, se sienten mal y lo interpretan como un rechazo. Generalmente se trata de personas que se desviven por ayudar, aunque para hacerlo se vean obligadas a pasar por encima de sus intereses y necesidades.
  • Miedo a la soledad. Las personas que sufren una dependencia emocional no soportan la soledad, en parte porque esta activa recuerdos dolorosos vinculados al abandono. Por eso, a menudo se ven inmersos en una serie de relaciones de pareja fallidas, que no son más que un intento desesperado de escapar de la soledad a través de la compañía.
Depender de tu pareja

¿Por qué eres una persona dependiente?

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¿Por qué necesitas a alguien para ser feliz?

Las principales causas de la dependencia emocional se gestan en la infancia. Cuando éramos niños no aprendimos a ser autónomos e independientes, y seguimos arrastrando carencias afectivas que no fueron satisfechas en su momento.

De hecho, la persona dependiente emocionalmente suele tener una historia marcada por la carencia de afecto. Durante su infancia, es probable que no haya recibido el cariño que necesitaba por parte de las personas significativas de su vida. En esos años, aprendió que para ser amado, necesitaba cumplir con las expectativas de los demás. Así, poco a poco se fue convirtiendo en un niño en búsqueda de atención, que se esforzaba por hacer las cosas bien, no solo para que le felicitasen sino también para obtener amor.

En muchos casos, las personas con una dependencia afectiva provienen de familias disfuncionales, con padres fríos y distantes emocionalmente o han sufrido un abandono, ya sea físico o emocional, por parte de uno de sus progenitores. Como no se desarrolló un apego seguro durante la infancia, el niño creció experimentando sentimientos ambivalentes, que después proyectará en sus relaciones como adulto.

En otros casos, se trata de personas que han tenido que enfrentarse a numerosos problemas desde pequeños y tienen la idea de que no merecen ser felices. De esta forma, han desarrollado una baja autoestima y creen que necesitan ganarse el reconocimiento de los demás a toda costa. A esto se le suma que, debido a las experiencias de abandono y rechazo, han experimentado la falta de control, por lo que al crecer necesitan controlar a las personas más cercanas, para evitar que estas le abandonen.

Como se sintieron solos y desprotegidos durante la infancia, ahora experimentan ansiedad de separación, miedo al abandono y temor a quedarse solos. En esos casos, la estrategia más común para lograr la seguridad, la protección y el cariño que necesitan, es la sumisión.

Por supuesto, más allá de las experiencias en la infancia, en la base de la dependencia emocional se encuentra una interpretación distorsionada del amor. Para estas personas el amor es sinónimo de admiración, posesión y apego obsesivo, en lugar de un intercambio recíproco de afecto en el que cada parte debe mantener su individualidad y libertad. Para las personas dependientes, amar significa entregarse al otro, hasta el punto de perder la individualidad, no comprenden que el amor maduro es aquel que enriquece a ambos y potencia lo mejor de cada cual.

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Las consecuencias de la dependencia emocional

La dependencia afectiva es un problema que se debe solucionar cuanto antes, ya que suele envolver a la persona en una espiral de negatividad que puede dar pie a otros problemas psicológicos. Algunas de las consecuencias más comunes de la dependencia emocional son:

  • Rupturas de pareja repetidas. La persona que sufre una dependencia emocional de pareja se ve envuelta en un círculo de continuas rupturas y reconciliaciones. Lo que sucede es que, en el fondo, la forma de ser de su pareja no le satisface, pero como siente una necesidad enfermiza, termina dando su brazo a torcer porque no soporta la idea de perderla.
  • Insatisfacción y frustración. En realidad, el dependiente emocional nunca encuentra tranquilidad porque incluso cuando tiene a su lado a la persona que ama, le atormenta la idea de perderla. Como resultado, mantiene una relación agobiante que termina dando lugar a desencuentros y discusiones. De esta forma, vive en un estado de insatisfacción y frustración casi permanentes.
  • Pérdida del “yo”. La persona dependiente se va aislando, reduce su actividad social para entregarse por completo a su pareja. Poco a poco, deja de ser quien es, ya que, al centrarse tanto en el otro, deja de pensar en lo que desea o le gusta, y comienza a vivir a través de las necesidades y preferencias de su pareja. Sin embargo, cuando una persona abandona sus sueños y metas, el “yo” comienza a difuminarse y llega un punto en que ya no sabe si actúa de cierta forma porque realmente le satisface o solo porque desea agradar a la persona que tiene a su lado.
  • Celos patológicos. La persona dependiente suele entregarse por completo y a ciegas a la relación, por lo que espera lo mismo del otro, si no ocurre así, suele experimentar celos que alcanzan un nivel patológico. A medida que la relación avanza, el dependiente emocional exigirá cada vez más tiempo y muestras de cariño, llegando a agobiar al otro, por lo que, a la larga, si no logra superar la dependencia emocional, perderá a la persona amada.
  • Trastornos psicológicos. En muchos casos, la ruptura de la relación genera un trauma difícil de superar. La persona dependiente puede reaccionar escondiéndose tras comportamientos adictivos que pueden dar pie a la bulimia, el alcoholismo o la drogadicción. También es usual que aparezcan cuadros depresivos o que se desencadenen comportamientos obsesivos, que se convierten en una vía para liberar la tensión.
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Pasos para eliminar la dependencia

1. Hacer un listado de cosas que nos perjudican y nos satisfacen

Una vez que ya se ha reconocido la existencia del problema y se tiene convencimiento de la necesidad de eliminar la dependencia emocional, debemos dar un primer paso. Haremos un listado de cosas que hemos llegado a hacer por alguien y que de una u otra forma, nos han perjudicado. No nos referimos a las acciones que hemos hecho por el otro basándonos en el amor; sino en lo que hemos hecho aún sabiendo que no era lo que queríamos, deseábamos o nos beneficiaba en ese momento.

Ten en cuenta que una persona dependiente no se fija en su bienestar personal, sino en el de la otra persona para no perderla.

¿Qué cosas tenía la otra persona que te perjudicaba? ¿Qué has hecho tú por el otro que a ti te hacía daño? ¿Has dejado de lado amistades, familia, actividades, estudios, desarrollo personal, etc..? ¿Te han tratado con el respeto que te mereces?

En estos casos es importante ser consciente del sufrimiento que hemos experimentado. Todo lo dejado o relegado tiene un coste. Todo tiempo invertido es calidad de vida perdida. Reflexionemos sobre ello.

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2. Reforzar la autoestima para eliminar la dependencia emocional

Como hemos visto el factor principal de cualquier dependencia emocional es una baja autoestima. Existen muchas opciones para poder reforzarla. La cuestión es darle la importancia que se merece y recuperar ese tendón psicológico indispensable.

Veamos a continuación algunos consejos:

  • Empieza a decidir por ti mismo.
  • Recuerda tus logros del pasado, tus éxitos.
  • No te compares, no busques aprobaciones ajenas.
  • Inicia nuevos proyectos, conoce a gente nueva.
  • Experimenta, emociónate.Trabaja tu asertividad.
  • Di “sí” sin miedo y “no” sin culpa.
  • Responsabilízate de tu vida y de tu felicidad. Conócete a ti mismo, explora tus necesidades y deseos.
  • Sana tus heridas.
3. Aprender a estar solo

A todos nos gustaría tener una pareja ideal, personas a quien querer. Pero una cosa es “necesitar” y otra muy diferente “desear”. Cuando necesitamos no funciona. Cuando tenemos que tener a alguien a nuestro lado para sentirnos bien, es muy probable que la relación no se desarrolle de manera saludable.Uno debe aprender a disfrutar de la vida sin pareja. Hay infinidad de cosas que hacer, como descubrir y desarrollar nuestros habilidades, labrar nuestro futuro, dedicar tiempo a las aficiones, hacer amistades con gente buena, viajar, disfrutar de las pequeñas cosas. Y sobre todo cuidarnos y amarnos como nos merecemos.

Nunca olvides que:

Eliminar la dependencia emocional es preservar nuestra autosuficiencia, es invertir en dignidad y bienestar.

Libertad Emocional

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