COVID-19 fortalece el riesgo de recesión de la economía mundial

Debido a la cautela de las naciones ante el peligro que pudiese representar el COVID-19, se fortalece el riesgo de recesión de la economía global. El mundo se estanca a la vez que el virus se extiende por los países. Aerolíneas suspenden sus servicios, casas de estudio en Japón cierran sus puertas de forma preventiva, y cancelan actos masivos en Suiza.

Antes que la oleada del coronavirus apareciera, el Fondo Monetario Internacional (FMI) comunicó que el progreso mundial sería “débil” y corría el riesgo de desmoronarse ante una mínima amenaza.

Los expertos en economía señalan desde hace tiempo que la estabilidad económica pende de un hilo y advierten que el COVID-19 podría estimular a su desplome.

La epidemia surgida en China se expande por el mundo, a pesar que se fijan preceptos con el objeto de impedir la evolución del virus.

China se ha visto obligada desde principios de año a suspender las jornadas de trabajo en sus industrias y ciudades enteras fueron aisladas para impedir el desarrollo de la transmisión del virus.

En Ginebra fueron cancelados los salones de alta relojería y del automóvil. Prohibieron temporalmente en Arabia Saudita la admisión de peregrinos en la Meca. Los partidos de fútbol en Italia tuvieron que emitirse a puertas cerradas. Los Juegos Olímpicos de Tokio en julio están en riesgo.

Las miradas vuelcan sobre Estados Unidos, donde el virus no ha atizado, no obstante las autoridades suponen que ocurrirá pronto. Si aconteciera “la reacción podría ser extrema”, observa Gregory Daco, economista jefe de Oxford Economics. Si la mayor economía mundial cae en recesión, el resto del planeta sufriría.

El FMI bajó sus previsiones de crecimiento mundial para este año, considerando el impacto sobre China, la economía mundial mas consolidada luego de EE.UU. Pero fue una hipótesis antes de la aparición de la epidemia mundial.

Ante “el impacto económico evidente (…) necesitamos un liderazgo profesional y político claro, confiado y unido, lo cual siempre es difícil en un país donde la responsabilidad de la salud pública está tan descentralizada como en Estados Unidos”, destacó Dingwall.

El investigador británico sostuvo que será igualmente difícil gestionar el temor de la población en un ambiente político complicado.

Barry Glassner, sociólogo estadounidense autor de “La Cultura del Temor” (Culture of Fear), destacó: “Las naciones y los individuos necesitan tomar sus precauciones, entre ellas combatir el temor, que se extiende al menos tan rápidamente como el virus”.

“Es potencialmente más peligroso (que) las poblaciones y los gobiernos den con frecuencia respuestas menos racionales cuando los domina el temor”, concluyó.

Información: AFP

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