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Audiencia General | Papa Francisco: «Los peores enemigos de la oración están dentro de nosotros»

Este miércoles, el Santo Padre ha realizado la acostumbrada Audiencia General con presencia de fieles en el Patio de San Dámaso en el Vaticano, tras luego de varios meses sin poder encontrarse cara a cara con los peregrinos, debido a las restricciones de la pandemia del Covid-19 en el mundo  

Patio de San Dámaso

Vaticano | El Papa Francisco ha continuado su ciclo de Catequesis sobre la Oración cristiana, y ha asegurado que «rezar no es algo fácil» y que ninguno de los grandes oradores que encontramos en la Biblia y en la historia de la Iglesia «ha tenido una oración cómoda», de hecho, ha dicho: «se puede rezar como los loros – bla, bla, bla – pero eso no es rezar».

Durante la Audiencia General de este miércoles, el Pontífice ha querido mostrar el otro lado de la oración, ese del que no se suele hablar, y que es ese «combate interior, a veces duro que puede acompañar también periodos largos de la vida. Rezar no es fácil, y por eso escapamos de la oración».

Después de varios meses el Papa Francisco regresa a la Audiencia con presencia de fieles

También ha explicado que todos los hombres y las mujeres de Dios mencionan no solamente la alegría de la oración, sino también la molestia y la fatiga que puede causar. «Algún santo la ha llevado adelante durante años sin sentir ningún gusto, sin percibir la utilidad» ha expresado el Santo Padre, explicando que el silencio, la oración y la concentración «son ejercicios difíciles, y alguna vez la naturaleza humana se rebela».

«Preferiríamos estar en cualquier otra parte del mundo, pero no ahí, en ese banco de la iglesia rezando», continúa el Pontífice, y recuerda que quien quiere rezar «debe recordar que la fe no es fácil, y alguna vez procede en una oscuridad casi total, sin puntos de referencia».

El Catecismo y los enemigos de la oración

Seguidamente, se ha centrado en «los enemigos de la oración» que cita el Catecismo, aquellos que hacen que sea difícil rezar y que nos ponen en dificultad, como por ejemplo «que algunos dudan de que esta pueda alcanzar verdaderamente al Omnipotente”; otros, en cambio «sospechan que la oración sea una mera operación psicológica; algo que quizá es útil, pero no verdadera ni necesaria: se podría incluso ser practicantes sin ser creyentes».

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El Papa Francisco asegura que los peores enemigos de la oración «están dentro de nosotros» y el Catecismo los llama así: «desaliento ante la sequedad, tristeza de no entregarnos totalmente al Señor, porque tenemos “muchos bienes”, decepción por no ser escuchados según nuestra propia voluntad; herida de nuestro orgullo que se endurece en nuestra indignidad de pecadores, difícil aceptación de la gratuidad de la oración, entre otros».

En la espiritualidad encontramos ejemplos útiles

Ante esta situación en la que la oración no es siempre de «color rosa», el Papa Francisco invita a explorar la historia de la espiritualidad, en la que, los maestros del alma tenían bien clara la situación descrita, cada uno de ellos ofreció alguna contribución que mostraba la importancia de resistir y de perseverar en la oración. «Sería interesante repasar al menos algunos de estos consejos, por ejemplo, los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola que enseñan a poner en orden la propia vida. Hace entender que la vocación cristiana es militancia, es decisión de estar bajo la bandera de Jesucristo y no bajo la del diablo, tratando de hacer el bien también cuando se vuelve difícil».

El Pontífice también pone de ejemplo a San Antonio abad, el Fundador del monacato cristiano, en Egipto, quien «afrontó momentos terribles en los que la oración se transformaba en dura lucha». Antonio fue turbado por esa prueba, pero resistió. Cuando finalmente volvió a la serenidad, se dirigió a su Señor con un tono casi de reproche: «¿Dónde estabas? ¿Por qué no viniste enseguida a poner fin a mis sufrimientos?». Y Jesús respondió: «Antonio, yo estaba allí. Pero esperaba verte combatir».

Todos los presentes cumpliendo las medidas sanitarias implementadas por el Covid-19

Esto son solo ejemplos con los que ha querido transmitir ánimos, pero lo más importante es recordar que Jesús siempre está con nosotros: «si en un momento de ceguera no logramos ver su presencia, lo lograremos en un futuro».

Luchar en la oración para pedir la gracia

Al final de la Audiencia General, el Santo Padre ha puesto un ejemplo más, esta vez, basado en una experiencia que vivió bien de cerca cuando estaba en una Diócesis en la Argentina; se trata de la historia de un matrimonio que tenía una hija de nueve años con una enfermedad que los médicos no sabían qué era y que diagnosticaron como incurable.

«Puede que el hombre no fuera a misa todos los domingos, ha dicho el Papa, pero tenía una gran fe»; tras la noticia, tomó un tren e hizo un viaje de setenta kilómetros hasta la Basílica de Nuestra Señora de Luján, la Patrona de Argentina. Cuando llegó, la Basílica ya estaba cerrada, eran casi las diez de la noche, pero el hombre se aferró a las rejas de la Basílica y durante toda la noche rezó a la Virgen, luchando por la salud de su hija.

Los peregrinos expresaron su alegría al estar tan cerca del Papa Francisco

«Esto no es una fantasía; ¡lo he visto! Lo he vivido» dice el Santo Padre; finalmente, a las seis de la mañana, se abrió la iglesia y entró a saludar a la Virgen y se fue a casa. «Estuvo toda la noche luchando». Cuando llegó, vio a su mujer sonriendo y diciendo: «No sé qué ha pasado, los médicos dicen que ha cambiado así y que ya está curada». Yo lo he visto: «la oración hace milagros», puntualizó, recordando la importancia de la lucha en la oración para pedir la gracia.

Virgen de Fátima

Tras la catequesis, el Papa Francisco saludó cordialmente a los portugueses, recordando que mañana se celebra la memoria litúrgica de la Santísima Virgen María de Fátima: «Pongámonos con confianza bajo su maternal protección, especialmente cuando encontremos dificultades en nuestra vida de oración».

Por último, al saludar a los polacos, el Santo Padre recordó que también mañana se cumple «el 40º aniversario del atentado a San Juan Pablo II». «Él mismo subrayó con convicción que debía su vida a la Señora de Fátima»; este acontecimiento nos hace conscientes de que nuestras vidas y la historia del mundo están en manos de Dios: «Al Corazón Inmaculado de María confiamos la Iglesia, a nosotros mismos y al mundo entero. Pedimos en la oración por la paz, el fin de la pandemia, un espíritu de penitencia y nuestra conversión». Con el rezo del Padrenuestro y la Bendición Apostólica a todos los presentes concluyó el encuentro.

El Papa Francisco se mostró cercano con los presentes

AV / Con información de Vatican News