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Alfonso Saer: “Narraré mientras tenga garganta, vista y mente”

Corría el año de 1964. Un joven, con apellidos nada comunes en el registro principal venezolano, se empeñaba en mostrar sus conocimientos deportivos, principalmente en beisbol y ciclismo.

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Con la entrada del Cardenales de Lara en lo que por aquel entonces se denominaba Liga Central de Beisbol profesional -hoy Liga Venezolana de Beisbol Profesional-, aquel joven de potente voz y profundos conocimientos, fue invitado a formar parte del circuito radial del conjunto, que tenía como narradores al recordado Arturo Celestino Álvarez, mejor conocido como El Premier, y al también fallecido Luis Enrique Arias, dos de las más grandes voces en la narración deportiva del país. Ambos convocaron al bisoño de apellidos poco comunes, quien respondía al nombre de Alfonso Emilio Saer Bujana para que se encargara de los comentarios sobre las acciones de juego y que también sirviera como narrador eventual, dado que El Premier también era el gerente del equipo.

Aquellas primeras actividades de Alfonso Saer en el periodismo y más adelante en el circuito radial del Cardenales, quedaron 56 años atrás con la acumulación de 57 temporadas de beisbol profesional en su haber. Tiempo en el cual fue bautizado por Pedro Miguel Suárez -título 1515 como profesional del micrófono y uno de los mejores locutores de todos los tiempos en el país- como El Narrador. Y es que cada vez que Alfonso Saer describe un evento deportivo, demuestra que Pedro Miguel no se equivocó al describirlo con ese remoquete. 

Como reconocimiento a su extensa labor como voz oficial del Cardenales, Alfonso fue objeto de un homenaje el pasado domingo en el parque Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto. La organización larense rotuló a la cabina de transmisión del circuito cardenal con el nombre de Alfonso Saer. Y no podía ser de otro modo. La voz, el conocimiento, el depurado estilo y la lealtad de El Narrador para con este club de pelota, no merecía menos.     

Pero dejemos que sea el propio Alfonso quien nos pincele estas casi seis décadas de carrera, ligada al equipo de los pájaros rojos.

Un ratico con el Caracas

“Llevaba ya unas cinco temporadas con el circuito del Cardenales cuando Oscar ‘Negro’ Prieto, propietario de los Leones del Caracas, me escuchó narrar y me propuso trabajar junto a su narrador Delio Amado León para transmitir las incidencias de la Serie del Caribe de 1970, en el parque Universitario de Caracas, y ganada por los Navegantes del Magallanes. En aquel momento, Delio no tenía compañero y había que narrar dos tandas por día. La transmisión de ese evento por Radio Rumbos fue un éxito y cuando concluyó el ‘Negro’ me habló para que siguiera la yunta con Delio para la temporada 1970-1971 en el circuito radial de los Leones, lo cual acepté”, manifestó Alfonso mientras escudriñaba entre sus recuerdos.

“Entonces Cardenales contrató como comentarista a Daniel Crespo Varona, periodista cubano con muchos años de residencia en el país. Aquella campaña la trabajé como estaba estipulado y al terminar el contrato decidí regresar a Barquisimeto. Confieso que me cuesta adaptarme al acelerado ritmo de vida de Caracas y añoraba la tranquilidad de Barquisimeto. Al regresar supe que Luis Enrique Arias no seguiría como narrador del circuito del Cardenales y al poco tiempo me ofrecieron volver, ya en calidad de narrador oficial, pues Arturo Celestino Álvarez había regresado a Maracaibo para ser la voz cantante de las nacientes Águilas del Zulia. Desde aquel día nunca más me separé del Cardenales”, expresó El Narrador con la emoción propia de quien siente orgullo por el buen camino andado.

Temporada 1971-72… Regreso definitivo a Barquisimeto 

Hay que recordar que en la temporada 1971-1972 aún no existía el bateador designado en la LVBP. Cardenales de Lara junto a Águilas del Zulia tenían cuota de 11 importados, la mayor del circuito. Tiburones de La Guaira debía contratar seis, Leones del Caracas siete, Tigres de Aragua y Navegantes del Magallanes tenían derecho a contratar nueve foráneos.

Aquel conjunto del Cardenales, cuyas incidencias en el terreno empezaría a narrar Alfonso Saer, contaba entre otros importados con los lanzadores Barry Raziano, Bill Burbach y George Manz, los utilitarios José y Orlando “Marty” Martínez -ambos cubanos-, el jardinero Johnny Jeter, el inicialista Enos Cabell y el torpedero Ray Busse, por nombrar algunos. Entre los criollos destacaban el lanzador zurdo Pablo Torrrealba, el receptor Faustino Zabala, el jardinero Neudo Morales y el infielder Irán Paz, junto con un joven llamado Pastor Pérez. que en principio parecía tener madera para llegar lejos. Todos ellos estaban bajo las órdenes de Tony Pacheco, sapiente estratega cubano que ya había llevado a los Tiburones de La Guaira a ganar un campeonato. Este era el equipo que le daba la bienvenida a Alfonso Saer en su regreso a la capital larense.

“Mucha gente me criticó cuando me fui a trabajar con los Leones. Debo confesar que me fue muy bien, pero la tierra me llamaba y volví para ser la voz oficial de un equipo que no encontraba la fórmula para llegar a finales y ganar campeonatos. En la temporada 1975-176, en la cual debieron fusionarse Caracas y La Guaira para jugar en Araure-Acarigua, Cardenales llegaba a su primera final para caer en siete juegos contra los Tigres de Aragua. Los pájaros rojos tuvieron al receptor a Vic Correll, al jardinero Andre Dawson y a los lanzadores Ron Guidry y Scott McGregor, quienes fueron jugadores de buen cartel en las Mayores. También hubo un guerrero como el zurdo Mickey Mahler. Pero al Cardenales le costaba optar por el título”, rememora Alfonso.

Respetado por aficionados, peloteros y directivos, Saer es un ejemplo de profesionalismo y constancia

El fin del maleficio

“Hay momentos muy encontrados, con experiencias no positivas. Al Cardenales le costó 26 años para ganar un campeonato, lo cual ocurrió en la campaña 1990-1991. Para mí este fue el más emocionante de los seis títulos ganados por el equipo. Después han venido cinco más, pero concretado el primero la gente celebró por mucho tiempo. Se logró bajo un gran ambiente, dadas las finales perdidas contra Leones del Caracas y Águilas del Zulia en la década de los 80. El equipo volvería a celebrar en la 1997-1998, 1998-1999 y en la 2001-2002, incluida una con gran sabor ante el Caracas. Hasta llegar al momento estelar que se vive actualmente con cinco finales seguidas. En el que se perdió una contra Zulia, hubo otra corona frente al Caracas y se inició una rivalidad ante Caribes de Anzoátegui, a quienes hace dos temporadas le volteamos la serie, luego de llegar en desventaja de 3-2 al sexto juego”, comentaba este testigo de excepción de la historia del Cardenales.

Vale acotar que los pájaros rojos tenían una rica historia en la Liga Occidental cuando dieron el salto a la ya referida Liga Central. Cardenales de Lara fue fundado en Carora en 1942, por lo tanto, nos acercamos a sus 80 años de trayectoria. Y Alfonso Saer, desde su niñez en Barquisimeto, se vinculó al equipo, primeramente, como aficionado.

“Ese Cardenales de la Liga Occidental tuvo muchas figuras. En aquellas tempranas campañas después de producirse la primera expansión de lo que es hoy la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, cuando a Leones del Caracas, Industriales del Valencia, Navegantes del Magallanes y a Tiburones de La Guaira se unieron Tigres de Aragua y Cardenales de Lara, Ken Sanders era un lanzador figura del club larense. Pero ese estatus lo traía desde la Liga Occidental, que dejó de funcionar en los primeros años del decenio de los 60. Con Cardenales, por aquellos años, también brilló el cubano Luis Tiant, antes de uniformarse con Caracas y La Guaira. Desde aquellos ya lejanos días, el equipo siempre se ha esmerado en traer importados rendidores. Hasta que empezaron a organizarse estrategias para desarrollar una base criolla para el club”.

De inmediato, Saer explica cómo empezó la transformación del Cardenales: de equipo perdedor a conjunto netamente ganador.

“El primer paso fue lograr un pacto de trabajo con los Azulejos de Toronto, en el que ellos tenían prioridad sobre el material criollo que reclutara Cardenales, a cambio de facilitar el mejor talento que poseían en Ligas Menores y a ratos de alguna de jugadores que ya militaban en las Mayores. Jugadores como Luis Leal, Fred Manrique y Tobías Hernández llegaron a los Azulejos, mientras que acá jugaron Willie Upshaw, Lloyd Moseby, Pat Hentgen -posterior ganador del Cy Young-, Cecil Fielder y Todd Stottlemyre entre otros. Pero aquel pacto aseguró la llegada a Venezuela del dominicano Epifanio ‘Epy’ Guerrero, en mi concepto el mejor scout latinoamericano de todos los tiempos, por la gran cantidad de talento criollo que firmó para las Mayores. Gracias a Epy, Cardenales empezó a contar con grandes figuras criollas, luego de no tener nativos de relieve. Aparte de los ya mencionados, surgieron los William Ereú, Robert Pérez, Luis Sojo y Edwin Hurtado, amén de la llegada de Giovanni Carrara. Paralelamente, Domingo Carrasquel, por cierto, compadre de Epy Guerrero, asumió el puesto de mánager y entre ambos operaron un gran cambio en el club, pues con Domingo el Cardenales aprendió a ganar. Cierto que Cardenales tuvo buenos mánagers como Bobby Cox, Oswaldo Virgil y Vernon Benson, pero fue Domingo quien supo inculcar esa mentalidad”, señaló con total convencimiento.

Alfonso Saer, de voz es inconfundible, ha escrito páginas doradas de la narración deportiva del país

Los más impresionantes

Si algo caracteriza a las narraciones de Alfonso Saer, es su gran poder descriptivo, amén de permitirse comentar con plena autoridad, las incidencias que a su juicio merecen tener un poco más que la mera narración… “Son resabios que se quedaron conmigo desde aquella lejana época de comentarista”, admite con picardía.

Por supuesto, desde su silla de narrador -o de comentarista, o de ambas facetas- es mucho beisbol el que ha contemplado y analizado esta gran voz deportiva de Venezuela. Lo cual le permite tener un muy completo referencial de jugadores y mánagers del conjunto cardenal.

“Si hablamos de los criollos para mí Robert Pérez y Luis Sojo han sido los más impresionantes. Robert con sus 739 empujadas y sus brillantes postemporadas. Luis con sus cinco títulos de bateo, en mi concepto el mejor bateador derecho que ha nacido en el país. Si nos vamos con los importados, imposible descartar a Cecil Fielder: una campaña de 19 jonrones en la 1986-1987 y otra de .389 puntos en la siguiente, campeón en ambos renglones. Entre los pitchers me quedo con Tom Dixon, lanzador derecho que lanzó cuatro temporadas con Cardenales, antes de irse a jugar tres con los Leones. Batallador, eficiente, un gran pitcher”.

En este punto, vamos a colaborar con nuestro entrevistado al agregar que Tom Dixon en cuatro temporadas, entre 1976 y 1980, tuvo récord de 20-9 y efectividad de 2.98 con el club larense.

“Antes de entrar en los mánagers, también debo mencionar a Tom Evans, jugador que se entregó al Cardenales durante ocho temporadas. Otro hombre de mucho amor por ese uniforme. Para cerrar con los mánagers, debo recalcar lo que dije sobre Domingo Carrasquel, quien enseñó a ganar al club. El recientemente desaparecido Omar Malavé, condujo a Lara a cinco finales de las cuales ganó dos. Y otro estratega que en verdad me agradó mucho su modo de dirigir fue Nick Leyva, quien llevó a un título al Cardenales”, sentencia Alfonso. “Podría agregar al listado a Vernon Benson, quien tuvo a su cargo muy buenos equipos, pero que al final cayeron en tres finales. Hay que reconocer que los Leones, ayudados por los Dodgers de Los Ángeles y su gran base criolla, lograban el extra que no tenía Cardenales”.

Recordamos que, por aquellos días de los años 80, conversábamos con Alfonso sobre el maleficio que Cardenales tenía en sus finales con el Caracas. En aquel entonces, decía que el peso que tenía el uniforme caraquista y el rugido del león en el Estadio Universitario, constituían dos elementos que Cardenales no podía controlar. Era mucho el respeto que imponían.

“Si tú y yo también nos ponemos ese uniforme también metemos miedo”, señalaba El Narrador con su proverbial chispa e inventiva. “Eso es lo que quiero decir cuando apunto que Domingo Carrasquel sembró mentalidad ganadora en el club. Le enseñó a los jugadores a luchar y vencer a esas circunstancias”.

Alfonso Saer recibió un merecido homenaje por sus dilatada y exitosa carrera

El futuro y el triunfo

Fuera del micrófono del Cardenales, la trayectoria de Alfonso Saer abarca otros tópicos. Es un excelente narrador y comentarista de su otra pasión deportiva: el ciclismo. Durante 15 años, desde el 16 de enero de 1964, fue miembro de la redacción deportiva del Diario El Impulso, a la cual dirigió entre siete y ocho años, amén de escribir su reconocida columna Extrabases. Probó suerte en Caracas con los diarios La República y El Nacional. A su retorno a Barquisimeto formó filas en El Informador.

“Le debo mucho a Dios y a la Virgen. Voy hacia los 75 años de edad -los cumplirá el próximo 11 de junio- y mi permanencia ante los micrófonos y frente a mi columna que publico tres veces a la semana, dependerá de tres factores: garganta, vista y mente. Mientras las posea, seguiré en mi trabajo. En consecuencia, mi retiro ocurrirá cuando Dios lo disponga”, expresa nuestro entrevistado, a quién solicitamos nos confesara cuál cree que ha sido la receta para triunfar en la narración deportiva.

“Dicción y un gran respeto por el lenguaje. Recuerda que primero fui comentarista antes que narrador y también empecé en la prensa escrita. Como una vez lo conversé con nuestro recordado amigo Rubén Mijares: los puntos, comas y acentos que se colocan en una nota periodística, deben ser trasladados a la palabra. También aquí se aplica el concepto de viceversa”.

Una eficaz receta dictada por un gran narrador deportivo, que debería asimilarse por aquellos que desean abrazar esta tan hermosa como difícil profesión.

Y así han transcurrido los primeros 57 años de Alfonso Saer frente a los micrófonos y en el periodismo. En el caso de la locución, hombre que estuvo rodeado en el circuito del Cardenales por grandes voces que formaron escuela en la radio venezolana: Amílcar Gómez, Pedro Miguel Suárez, Roger Soto y Cruz Pantoja Cárdenas, amén de Julio Rodríguez Samuel, heredero de estos grandes nombres de la locución comercial, que sigue a pie juntillas ese denso legado y el gran ejemplo de Alfonso. Lo mismo que con su hijo, a quien conocimos como “Alfonsito” pero que hoy se abre camino tal como se inició su padre: el acertado y prometedor comentarista Alfonso Saer Gómez.

Solo esperamos que esa garganta, esa vista y esa mente, nos permitan escuchar por muchos años más una frase que es parte integral de su dueño, mencionada cada vez que cae el out 27 en los encuentros del Cardenales: “Yyyyyyyyyy se terminó el juego”.

Prensa LVBP

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