Los bomberos han tenido que actuar sobre el convoy, que ha quedado destrozado.

Las autoridades hablan de diez heridos graves y otros 90 de diversa consideración.

. El tren de ocho vagones había partido de Cremona y el accidente ocurrió a las siete de la mañana cerca de Milan, entre las estaciones de Pioltello y Segrate. Las causas aún no están claras, pero, según los testimonios de pasajeros, el descarrilamiento se ha debido por algún problema en las vías. Las primeras hipótesis indican que podría tratarse de un fallo técnico, justo en el tramo en el que se produce un cruce de vías. De ahí que se abra paso, como causa más probable, la hipótesis de que se haya tratado de un problema en el cambio de vías.

«Al principio oímos un gran ruido de hierros bajo el vagón, después el tren comenzó a dar bandazos muy fuertes. Las luces se apagaron. En el vagón la gente comenzó a gritar y a llorar. Yo me abracé a Luca, un compañero de viaje que encuentro todas las mañanas. Nosotros que íbamos en el último vagón no nos fue del todo mal, solo sufrimos alguna pequeña herida, pero los del penúltimo vagón quedaron atrapados como sardinas», cuenta Tatiana, empleada en Milán. Por su parte, Luca, de 40 años, explica que el vagón iba lleno, como ocurre en las horas punta de la mañana: «Al menos en nuestro vagón no iba gente de pie y esto ha evitado que las consecuencias fueran más graves». La mayoría de los testimonios coinciden en sus versiones sobre el accidente: «Todo marchaba bien, hasta que de repente el tren inició a dar violentas sacudidas y los vagones se salieron de los raíles«, manifestó uno de los pasajeros.

Al lugar del accidente acudieron numerosas ambulancias y los bomberos. Todos los pasajeros que se encontraban atrapados en el tren se encuentran ya a salvo. Se ha abierto una investigación sobre el accidente y la fiscal Tiziana Siciliano indaga, por el momento, por «desastre en el que puede haber culpables».

Viejas infraestructuras

El viejo sistema ferroviario italiano, sobre todo en el sur de Italia, ha sido causa de numerosos accidentes. En el 2016, 23 personas murieron cuando dos trenes colisionaron frontalmente en un terreno de olivos en Apulia, en el sureste de Italia. Siete años antes, en 2009, 32 personas murieron cuando el tren, que transportaban gas licuado, descarriló en Viareggio, en la región central de Toscana. Hoy, todos los líderes que están en plena campaña electoral, se han solidarizado de inmediato con las víctimas, prometiendo mejores condiciones para el transporte. «Desgraciadamente ha dicho Silvio Berlusconi, líder de Forza Italia nuestras infraestructuras están anticuadas y estamos retrasados con respecto a España y Francia de al menos un cincuenta por cien. Tenemos que mejorarlas. Por desgracia, los incidentes suceden en todo el mundo, pero no es una buena razón para no profundizar en las causas y evitar que vuelvan a repetirse».

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