Santiago de Chile herida, en llamas

426

Una protesta inicial (cívica, legítima en democracia) contra el aumento del pasaje en el metro (el segundo más caro de América) culminó con grupos de encapuchados generando destrozos: daños millonarios en el metro, edificios quemados, saqueos de supermercados y tiendas), barricadas en vías públicas.

Por primera vez en la democracia post dictadura chilena,  se decreta un estado de emergencia y se paraliza el metro en su totalidad, hasta el lunes. Este servicio moviliza a diario a más de 2,5 millones de personas.

El gobierno sacó el ejército a la calle desde la medianoche para retomar el control. Esto ya lo hemos vivido los venezolanos y revivirlo a kilómetros de distancia nos genera más dolor, impotencia, como un “despecho”, así lo resumen mi esposa @minnavargas.

Hoy toca reconstruir lo que destruyó la violencia.

 En el fondo de todo esto, aprecio que existe un descontento silencioso en la gente común, por la constante alza de los servicios (transporte, luz), que el gobierno debe atender con humildad, equilibrando lo técnico con lo social, si desea impedir que la balanza se incline hacia el adversario, como ocurre hoy en Argentina.

Chile amaneció herido; la violencia deja cicatrices que sólo el amor, la solidaridad y la unidad pueden curar. La vida sigue. Hoy toca trabajar, aportar, para aprender y crecer.

Los venezolanos vinimos a Chile a hacer nuestro aporte positivo, porque creemos firmemente que la violencia no conduce a buenos resultados.

Ojalá este momento triste, pueda dar paso a soluciones que generen felicidad y bienestar.

Luis Gómez Carrera

Venezolano en Chile