Destacado deportista Lino Connell: “Mi vida siempre fue el voleibol”

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A través de los años, han sido innumerables las entrevistas, los reconocimientos y la admiración brindada a uno de los más destacados exponentes del deporte en el occidente venezolano. Los triunfos, enseñanzas y la historia de superación de Lino Antonio Connell Molero, quedó plasmada en la memoria y en el corazón de los zulianos.

Connell Molero, nació en los campos petroleros de Cabimas, el 19 de febrero de 1939. Fue el tercero de cinco hijos de un humilde trabajador en la gran compañía petrolera de Mene Grande y de una ama de casas oriunda de Santa Bárbara.

«Cuando yo tenía siete años, los tres hijos menores nos mudamos con mamá a una casa cerca de la Plaza Páez, en San Luis y luego, a una casa en la bajada del Hotel Granada, en Maracaibo. La primaria la estudié en la escuela Jesús María Portillo y en el Octavio Hernández», recitó como introducción Lino Connell, una entrada casi ensayada, para el dos veces campeón mundial de voleibol con la selección nacional, en entrevista con Noticia al Día.

Su sonrisa y emoción por recordar cada detalle de su carrera multideportiva, iluminó la habitación que repleta de trofeos, medallas, reconocimientos y fotografías escudan a su autor. «Los reconocimientos me han honrado la vida, pero mi vida fue el voleibol».

Para el joven de 10 años, que presenció por primera vez un juego de voleibol, lo define simple: «Lo vi y me gustó en el momento», junto a sus hermanos construyó una cancha en el patio de su casa, «Lo jugábamos en el colegio y después al llegar a la casa», compartió.

En el Liceo Baralt practica por primera vez baloncesto, béisbol y boxeo, en este último realiza cinco peleas oficiales con 14 años en el antiguo Centro Denia, en la sexta pelea gana el campeonato interno. «Mi mamá se enteró, me lo prohibió y ahí quedó ese sueño», recordó entre risas.

El padre de Lino muere repentinamente a los 49 años, hecho que desembocó que dejara los estudios para ayudar a su madre con los gastos en la casa. Sin embargo, del deporte no se alejó, siguió practicando voleibol, béisbol y baloncesto, este último lo lleva por primera vez a competir en un campeonato juvenil. «Asistí con la selección del Zulia y quedamos subcampeones nacionales en Aragua en 1955».


Equipo subcampeón de baloncesto juvenil en el 1955. Aragua, Venezuela. Foto: José López

Nace el ídolo, Lino Connell

Lino Connell participó en tres juegos nacionales de baloncesto, al mismo tiempo que comenzó a destacarse en béisbol aficionado. Fue con el equipo Automotor, con quienes compitió en clase B y luego jugaría por 18 años más en doble A. «Con la selección de béisbol del estado Zulia quedamos campeones por primera vez para el estado en esa división en 1966», comentó.

Al ser cuestionado por sus destrezas al bate, replicó “Si supieras que tengo un récord que hasta ahora nadie lo ha hecho, que es batear tres jonrones en el estadio Alejandro Borges, anoté cinco y empuje siete carreras en ese juego», recordó con orgullo y agregó “Durante mi carrera boté más de 15 jonrones en el Alejandro Borges, y no tuve más números porque eran muchas las fechas que me chocaban y el voleibol era mi prioridad. En los demás deportes entraba y salía, en el voleibol fui siempre constante.

Cuando tenía 24 años le ofrecieron firmar para las Grandes Ligas, pero Connell rechazó aquella propuesta, aseguró que a su edad ya no tenía nada que buscar en Las Mayores.


Su hijo, Lino Connell Falcón también jugó baloncesto y fue destacado béisbolista zuliano. Ahora se desempeña como entrenador en México. Foto: José López

Tragedia y pérdida para Connell

El 16 de marzo de 1969, el vuelo 742 de Viasa, vuelo regular entre Maiquetía, Maracaibo y Miami se estrelló a pocos minutos de despegar del Aeropuerto Grano de Oro de Maracaibo, entre las urbanizaciones Ziruma y La Trinidad. Como consecuencia de este accidente, fallecieron las 84 personas a bordo y 71 personas en tierra, totalizando 155 muertos y 100 personas en tierra que resultaron heridas. La residencia de Lino Connell fue afectada por el siniestro, causando la muerte de su esposa y de sus tres hijos varones.

Connell se dirigía a un juego amistoso en su automóvil, cuando escuchó el accidente en la radio y se devolvió a su casa, encontrando el fatal escenario. “A raíz del accidente, y para cualquiera que pierda la familia, de la forma en como yo la perdí, tres hijos y una esposa… El deporte me ayudó a superar el accidente. Tuve muchos médicos, amigos cerca, psicólogos, me ayudó mucho el permiso que me dio la Universidad y el Ministerio para que me recuperara. Esas son cosas que le pueden pasar a cualquiera.

Cinco meses después, la selección nacional me llamó para entrenar para un campeonato y lo acepté, me enfoqué en esos juegos, fue tanto así que ese campeonato ha sido uno de los mejores de mi carrera, quedé entre los seis mejores de ese evento. Lo que me había pasado sirvió para darle ganas extras a mi actuación y al mismo tiempo la competición me ayudó a olvidar un poco lo que había pasado”, compartió cabizbajo.

Connell tenía 30 años cuando sucedió la tragedia, su hija menor de 3 meses fue la única sobreviviente. Foto: Freydalí Pimentel

“Mi vida siempre fue el voleibol”

Connell Molero empezó a jugar voleibol profesional en Maracaibo en el año 1956, representando al estado Zulia en 20 campeonatos nacionales. Posteriormente, es convocado al equipo nacional donde en 14 años obtuvo dos Juegos Bolivarianos, cuatro Centroamericanos y del Caribe, cuatro Suramericanos, cuatro Panamericanos y dos Campeonatos Mundiales.

Por razones personales, no pudo seguir viajando a los entrenamientos del equipo de Venezuela, es entonces cuando vuelve a la selección zuliana y consigue nuevamente el campeonato nacional en 1975.

Durante sus 14 años jugando Voleibol, Lino Antonio siempre utilizó lentes. Foto: José López

Posiciones

En el voleibol, en el siglo pasado se hablaba del jugador universal, jugador capaz de realizar varias o todas las posiciones en la cancha. Connell aprendió todas las habilidades. “En la selección yo era levantador pero también era atacante. Durante esos 14 años fui armador pero podía bloquear por la estatura. Ahora no es así, ahora en el voleibol cada jugador ya tiene una función específica”, recalcó y agregó “Mientras que en el béisbol siempre fui receptor. Recuerdo que en el campeonato del 66′ me alternaron en el jardín derecho, pero siempre fui receptor”.

En el baloncesto por su parte, Connell «siempre jugué de piloto porque tenía buen lanzamiento desde afuera, además fue una posición que adopté porque me evitaba el contacto físico hacia mi rostro», pues fue un deportista que se caracterizó por jugar con lentes. «Nunca utilicé lentes de contacto porque tenía compañeros que los usaban y se les caían, después andaban buscándolos por la cancha», agregó entre risas y siguió, «yo me amarraba la montura con ligas y eso no se movía. Sin embargo, no era lo recomendado por los pelotazos en la cara», señaló el atleta de 80 años, que todavía practica softbol los fines de semana.

El deporte que nunca se le dio

“¡La natación! En los estudios para ser profesor de educación física, la pase gracias a la teoría. No era para mí», dijo entre risas Lino Connell, quien aprovechó la oportunidad para aclarar que su apellido es procedente de Martinica. “Mis abuelos se vinieron a buscar oro en Ciudad Bolívar, en El Callao, ahí nació mi papá”.

Connell, el entrenador

En 1961 empezó a trabajar en la Universidad del Zulia (LUZ), como entrenador del equipo de voleibol y de baloncesto de la universidad. Posteriormente, en 1979 emprendió su carrera docente de la Facultad de Humanidades como Profesor de Voleibol hasta su jubilación en el 2008. También trabajó como director de la Dirección de Deportes desde el 61′ hasta el 95′.

“Como entrenador fui a dos Campeonatos Mundiales Universitarios y a cuatro Centroamericanos y del Caribe Universitarios, quedando subcampeón en 1985. Asimismo, llevé al equipo de LUZ a ser Campeón Nacional de Juegos Universitarios en cinco ocasiones. Los mismos años que quedé campeón con el equipo de LUZ, quedé campeón con la selección del estado Zulia. Porque eran básicamente los mismo jugadores que dirigía”, compartió con orgullo.

De igual modo, Connell se desempeñó como director técnico del Instituto Regional de Deportes del Estado Zulia (Irdez), luego como director del Irdez y consecutivamente como director del Instituto Municipal del Deporte (Imdep).

“En el 2013, fui con un equipo master de Voleibol a competir en Estados Unidos, esta es una competencia para jugadores de 50 años. Quedamos en tercer lugar, yo fui el entrenador. Esos jugadores de 50 años son los mismo que entrené en el equipo de la universidad cuando eran jóvenes», recordó con nostalgia.

Equipo venezolano máster de Voleibol, tercer lugar en Open National Championships 2013. Foto: José López

Distinciones al Grande

Entre los premios que ha recibido Lino Connell destaca la Orden de San Sebastián de Maracaibo, la Orden de Profesor Universitario, la Orden de la Guardia Nacional, integrante del Salón de la Fama del Deporte Nacional y el Doctorado Honor y Causa de la Universidad del Zulia en el 2016. “Recibir esa distinción de LUZ me honró mucho. Han sido cientos los reconocimientos importantes que he recibido durante mi carrera deportiva y que me llenan de mucha satisfacción”.

Algunos reconocimientos recibidos por el atleta. Foto: Freydalí Pimentel

Revisión al deporte zuliano

Lino Connell también reflexionó sobre las decadencias que para él tiene el deporte en la actualidad. «La falta de preparación, no solo tácticamente sino psicológicamente para competencias internacionales, la mayoría de los atletas que siguen ganando no se preparan en el país, porque no hay instalaciones. El estado Zulia está muy grave, nadie tiene equipos, los muchachos no se están alimentando igual que antes, la situación es crítica, no tienen pasajes para los entrenamientos, no descansan porque no tienen electricidad, el nivel del deporte se ha venido abajo. El único deporte que se ha mantenido es el béisbol y es por las pequeñas ligas”, agregó el abuelo de nueve nietos, quien concluyó con un llamado a las nuevas generaciones, “El deporte es constancia, disciplina y pasión”.

A sus 80 años, Connell Molero practica softbol durante sus fines de semanas. Foto: Freydalí Pimentel

Fuente: Noticia al Dia