Grave incendio en la catedral de Notre Dame de París

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Los hombres y mujeres que a esa hora paseaban por las calles y millones de personas en todo el mundo han asistido alucinados por televisión o en sus ordenadores o teléfonos a la destrucción del edificio más conocido de la ciudad junto a la Torre Eiffel, siete siglos de piedras bajo las llamas inesperadas que dejarán una herida que tardará en repararse.

El incendio se ha declarado a las 18.50 horas. El origen se encuentra en las obras de renovación que realizaban en el viejo templo gótico, según las primeras informaciones oficiales. Se desconoce si hay víctimas. Los obreros que trabajan en la renovación del edificio estaban ausentes en aquel momento.

La aparente ausencia de víctimas es la única buena noticia de este día de fuego y cenizas en la isla de la Cité, en el mismo centro de París, el lugar al que ningún visitante de la ciudad puede faltar, punto de encuentro entre las dos riberas de París, epicentro de una ciudad vibrante golpeada en años recientes por atentados sangrientos, pero nunca por una destrucción del patrimonio que puede recordar a los incendios de los teatros del Liceo en Barcelona o la Fenice en Venecia.

Cuando la aguja y el techo de Notre Dame se han derrumbado, cerca de una hora después de que saltasen las primeras llamas y una humareda se hiciera visible desde buena parte de la ciudad, lo que se hundió fue más que una vieja iglesia gótica. Construida siglos XII y XIV, emblema del catolicismo francés, inmortalizada por Victor Hugo en la novela Nuestra Señora de París y atracción turística que recibía unos 14 millones de visitantes anuales, en la catedral se resumía una parte de la historia de París y Francia.

Este símbolo ancestral quedaba hecho cenizas ante las miradas de todo el planeta, que seguía segundo a segundo el incendio como un espectáculo siniestro en tiempo real, una versión actualizada —y, por fortuna, sin la misma devastación humana— que los ataques terroristas de 2001 en Nueva York. Dos horas después de declararse el incendio, unos 400 bomberos seguían intentando apagarlo, con la dificultad añadida de que la altura de las llamas hacía difícil que las llegase a ellas el agua de las mangueras.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha anulado un discurso solemne previsto esta misma noche y se ha desplazado al lugar de los hechos, así como la alcaldesa de la ciudad, Anne Hidalgo, el primer ministro, Édouard Philippe y el arzobispo Michel Aupetit. “Nuestra Señora de París presa de las llamas”, ha escrito Macron. “Emoción en toda la nación. Pensamiento para todos los católicos y todos los franceses. Como todos nuestros compatriotas, estoy triste esta noche de ver arder esta parte de nosotros”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha propuesto en un mensaje en la red Twitter apagar el incendio con hidroaviones. También ha lanzado un mensaje en Twitter el presidente español, Pedro Sánchez: “El incendio de Notre Dame es una catástrofe para Francia. Y lo es para España y para Europa. Las llamas arrasan 850 años de historia, de arquitectura, de pintura, de escultura. Será difícil olvidarlo. Francia puede contar con nosotros para recuperar la grandeza de su patrimonio”.