El juego entre padres e hijos hace a los niños más felices, imaginativos y tolerantes. Los niños que juegan con sus padres tienen también más éxito en la escuela, según los expertos.

La psicóloga Yajaira Nucette expresó a PITOQUITO que “el disfrute en familia debe recuperarse porque permite intimidad familiar, confianza y mejores procesos de comunicación”.

Aunque el  juego es imprescindible para el desarrollo de los niños, los padres dedican  poco tiempo a jugar con sus hijos. Es importante que los progenitores recuerden que “el juego tiene la función primordial de generar un aprendizaje significativo. A través de él, el niño aprende a conocer su entorno, a conocerse a sí mismo, asimila, interpreta y responde a los estímulos sensoriales provenientes de su ambiente, conoce y aplica normas o códigos sociales, manipula, construye y procesa sus emociones a través de la experiencia”, expresó a PITOQUITO la psicóloga Vanessa Muñoz.

El proceso no debe ser complicado, lugar es sencillo y solo exige 5, 10 o 15 minutos al día para conseguir los beneficios que aportan el juego y los juguetes en los niños.

Para la docente Kharina Hernández “el juego entre padres e hijos fortalece vínculos afectivos entre ellos a parte de fomentar seguridad, confianza y una forma oportuna para conocer reglas y normas. Además es un tiempo seguro de carcajadas, diversión y libertad”.

Información de Panorama

Francis Torres