Hace más de un mes a los funcionarios del Eje de Homicidios del grupo del Norte les llegó la información de un sujeto conocido como “El Fernandito”, quien estaba escondido por los lados de El Cují. Se trata de un sujeto requerido a nivel nacional por su participación en varios crímenes en el estado Yaracuy.

En una oportunidad fueron tras él, pero fue más rápido y escapó del brazo de la justicia. Y se mudó de lugar. Hace semanas se instaló en una vivienda ubicada en la calle 11 con avenida Orinoco, de la urbanización Rómulo Betancourt, en El Cují.

Los funcionarios fueron con intenciones de detenerlo, pues cargaban una orden de allanamiento emitida por el Juez de Control 5to de la región. Se encontraron con el hombre y éste al ver a la comisión sacó a relucir un arma de fuego y así mismo lo hicieron otras dos personas que lo acompañaban, según información suministrada por Douglas Rico, jefe del Cicpc a través de su cuenta oficial del Twitter.

Así mismo indicó que en el procedimiento fueron incautadas tres armas de fuego: dos revólveres calibre 38 y una pistola calibre 380.

Los sujetos fueron trasladados al ambulatorio de Tamaca, en donde fallecieron.

Fernando Antonio Moniz Yépez (23) es el nombre de Fernandito, quien presenta dos solicitudes judiciales, ambas por el delito de homicidio, crímenes que fueron ejecutados en Yaracuy. Fernandito era altamente buscados por las autoridades de ese estado, por ello se escondía en Lara.

Los otros dos fallecidos al ser ingresados a la morgue no habían sido identificados; posteriormente llegaron sus familiares tras recibir unas llamadas.

Jean Carlos Reyes Perdomo (27) es uno de los abatidos. Residía en Camino Nuevo, sector de Yaritagua. Según relató su familia este hombre se ganaba la vida vendiendo carne y pollo en los mercados de Lara.

Un tío indicó que la noche del miércoles llamó diciendo que se le había hecho tarde y que tenía dónde dormir.

Era el menor de cuatro hermanos y con su muerte queda huérfana una niña.

Así mismo relataron que Reyes Perdomo andaba en un transporte público, porque hace unas semanas unos funcionarios lo habían extorsionado y él había tenido que entregar su vehículo, más 300.000 bolívares.

Al poco rato llegó una dama bastante angustiada, acompañada por otra señora y una jovencita. Preguntaba por David Alberto Atacho Tovar (22). Otra mujer le informó que él estaba en la morgue.

Cuando entraron lo reconocieron. Era el tercero de los abatidos en el norte, el menor de cuatro hermanos y se ganaba la vida como mototaxista. Residía en Cambural, Yaracuy.

Su madre, quien no dejaba de llorar y en sus manos sostenía un pañito verde, relataba que su hijo conocía a Fernandito. “Ese hombre es bastante malo, pero él se había ido porque tenía problemas”, decía.

También relató que Atacho Tovar era muy enamorado, tenía varias novias, pero había conocido a una muchacha en Lara. “Mi hijo llamaba cuñado a un hombre, era hermano de la novia y siempre lo iba a buscar en un carro beige”. Asegura que tampoco le gustaba la presencia de ese hombre porque tenía la percepción de que también era malo. Confesó que llegó a ver a su hijo con mucho dinero en mano y le decía que era del cuñado, pero que no pensara mal.

Había quedado en que se despedía de su novia y se iba con su padre a vivir y trabajar en Portuguesa y supuestamente iría este miércoles a pasar la noche con ella. La dama desconoce por qué todos los abatidos estaban juntos.

Es de resaltar que ninguno de los abatidos es “el cuñado” del que hablaba la madre de Atacho Tovar y ella no sabe donde vivían estas personas.

Nota y Foto de: El Impulso