La joven pasante de la empresa SpeedClean jamás pensó vivir una experiencia de tal magnitud. Ilazu Yohana Maestre Olivo de 19 años, se trasladaba a su lugar de trabajo cuando ocurrió el accidente en la autopista Güigüe-Valencia.

Recuerda que el autobús de 32 puestos cargaba con más de 50 personas, al estar en marcha por la autopista de Güigüe uno de sus cauchos explotó, por lo que el chófer perdió el control de la unidad e inmediatamente impactó de frente con un camión.

Algunos pasajeros estaban sentados, otros iban en el pasillo, cuatro damas se encontraban sentadas en la tapa justo al lado del conductor y los que se encontraban en ambas puertas con la mitad de su cuerpo fuera del vehículo, salieron despedidos al pavimento en el momento del impacto, narró la chica.

Ilazu, al momento que el vehículo se deslizaba sin control, trató de agarrar a un amigo que se encontraba de pie. Los minutos pasaron lentos. ¡Dios mio!, fue lo último que dijo esta joven, antes de perder el conocimiento.

Al abrir sus ojos, la muchacha se vio en el piso, y a su alrededor los pasajeros que la acompañaban. Gritos, llantos, y quejas de dolor abundaban en el lugar. Aun el cielo no había aclarado. Las personas que transitaban el lugar se convirtieron en paramédicos y ayudantes de los bomberos.

Ylazu fue atendida por un vecino, quien la reconoció sentada en el pavimento, sin mucha conciencia. Su pierna sangraba, su cabeza presentaba golpes. ”Tuve la mayor de las suertes, porque estoy viva. Muchos hasta hoy vieron la luz del día”.

Para la joven hoy su vida cambió, no volverá a ser nunca más la misma, mirará la vida con otros ojos.

Información de: El Carabobeño